Esto es lo que le pasa a tu cuerpo en un vuelo de larga distancia

¿Alguna vez has realizado un vuelo de larga distancia? Si es así, seguro que una de las cosas que más te preocupan es el jet lag. Sin embargo, existen otros muchos factores a tener en cuenta, ya que este tipo de vuelos pueden tener un gran impacto en el organismo. Es algo lógico, ya que en el avión el oxígeno es reducido y la humedad demasiado baja. ¿Quieres saber qué le pasa a tu cuerpo en un vuelo de larga distancia? Te lo contamos.

Dolor de cabeza y de oídos

El especialista en medicina aeroespacial y piloto comercial Tony Schiemer, explica en ‘Science Alert’ que al cambiar la presión de la cabina, el gas del cuerpo se expande cuando el avión despega y la presión disminuye. Ocurre exactamente lo contrario cuando el avión aterriza: el gas del cuerpo se reduce y la presión aumenta. Ahora bien, este efecto se da en todos los vuelos, no solo en los de larga distancia.

Los principales efectos que provoca son dos. Por un lado, el dolor de cabeza debido a la expansión del aire atrapado en los senos paranasales. Y, por otro lado, el dolor de oídos cuando la presión del aire a ambos lados del tímpano es distinta, ejerciendo presión sobre el mismo.

Deshidratación

Son muy pocas las personas que saben que uno de los efectos de un vuelo de larga distancia en el cuerpo es la deshidratación. Según ASMA (Asociación Médica Aeroespacial, en español), la humedad relativa en el interior del avión es de apenas el 20%.

Para combatir esta situación, es fundamental mantenerse hidratado y beber un cuarto de litro de agua cada hora. Por supuesto, el riesgo de deshidratación aumenta si bebes demasiado alcohol, ya que este es un diurético que acelera y aumenta la pérdida de líquidos.

Coágulos sanguíneos

La inmovilidad durante un largo periodo de tiempo puede provocar la formación de coágulos de sangre en las piernas, lo que se conoce como trombosis venosa profunda. En los casos más graves, los coágulos de sangre se pueden desarrollar en los pulmones, dando lugar a una embolia pulmonar.

Por este motivo es tan importante moverse por el pasillo en los vuelos de larga distancia, sobre todo las personas mayores y las mujeres embarazadas. Según un estudio publicado en ‘Science Alert’, el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos aumenta un 26% cada dos horas cuando el tiempo de vuelo supera las cuatro horas.


Source link