François Hollande afirma que Francia fue atacada por los terroristas en 2015 “por lo que representa y por su modo de vida”


Los múltiples juicios por corrupción contra Nicolas Sarkozy han normalizado los pasados meses la presencia de un expresidente francés en los tribunales de París. Pero la convocatoria de François Hollande como testigo en un juicio sobre terrorismo es inédita en la historia judicial del país. El socialista al frente del Elíseo entre 2012 y 2017 acudió este miércoles a declarar en el juicio por los atentados del 13 de noviembre de 2015, que provocaron la mayor masacre terrorista en Francia (130 muertos) y una de las peores de Europa hasta la fecha. Durante casi cuatro horas, respondió a todas las preguntas con la misma línea argumental: que Francia fue atacada por lo que representa, por sus valores como sociedad occidental, y no por sus operaciones militares antiyihadistas en el extranjero, parte de las cuales, subrayó, ni siquiera habían sido decididas cuando ya se preparaban los segundos atentados en un año contra la capital francesa, tras el ataque en enero de aquel año contra la revista satírica Charlie Hebdo y un supermercado judío.

A escasos metros de distancia de Hollande, tras el cristal que separa el banquillo de los acusados del resto de la inmensa sala de audiencias, Salah Abdeslam, el único superviviente de los comandos terroristas que hace casi justo seis años aterrorizaron a todo un país, escuchaba atentamente, al igual que los otros 13 acusados presentes. Al comienzo del juicio, en septiembre, Abdeslam había afirmado que los atentados no fueron “nada personal” contra las 130 víctimas mortales y los centenares de heridos de esa noche. Era Francia la atacada, dijo, por culpa de su máximo representante de entonces, Hollande, que “sabía los riesgos que asumía al atacar al Estado Islámico (ISIS) en Siria”. Este miércoles, sentado en un lugar distinto al que había ocupado hasta ahora, lo que impidió que estuviera en línea visual directa con el testigo Hollande y que se vieran con claridad sus reacciones, Abdeslam permaneció en silencio hasta el final, cuando se levantó para hablar, pero fue cortado por el presidente del tribunal, Jean-Louis Périès. “Si tiene preguntas, hágalas a través de sus abogados”, le espetó antes de cerrar la sesión.

En cualquier caso, Hollande, que evitó todo lo posible mirar hacia los acusados, rechazó la premisa del terrorista, que también resonó el día mismo de los atentados, cuando el comando que asaltó la sala de conciertos Bataclan afirmó en varias ocasiones: “el culpable es vuestro presidente François Hollande”, como se escuchó en una grabación reproducida el 28 de octubre. El momento más tenso de la sesión se produjo cuando Hollande se negó a establecer, en un intercambio con la abogada de Abdeslam, Olivia Ronen, un eventual vínculo entre los atentados y posibles víctimas colaterales de los bombardeos franceses en Siria.

“Ese grupo pseudo estatal nos atacó no por lo que hacíamos, sino por lo que representamos, por lo que encarnamos: una República laica, una sociedad libre y abierta, un país que ama la cultura, el deporte y que no considera que la felicidad sea una perversión”, sostuvo Hollande, recordando que los yihadistas atentaron, simbólicamente, contra bares, contra un estadio de fútbol y contra una sala de conciertos, no contra objetivos militares como un cuartel. “Ese grupo terrorista nos atacó no por nuestras acciones en el extranjero, sino por nuestro modo de vida aquí”, atacó “al país de los derechos humanos”, insistió, y recordó, además, que los ataques llevaban meses preparándose antes de que Francia atacara objetivos del Estado Islámico en Siria, en septiembre de 2015.

Para el exmandatario, los terroristas, más que buscar que Francia y otros países cesaran sus intervenciones en Irak y Siria, querían “desestabilizar” Estados como el francés “para que se instale una guerra de religión y una ruptura” en la sociedad. Hollande, que defendió la Francia unida que dejó —en una posible pulla a su sucesor, Emmanuel Macron— defendió, además, sus operaciones antiyihadistas, que comenzaron en Malí en 2013 y continúan hasta hoy en el Sahel con la Operación Barkhane. “Haría exactamente lo mismo otra vez”, afirmó, porque “se lo debemos a las poblaciones masacradas, degolladas, decapitadas. Las mayores víctimas del terrorismo islamista son los musulmanes”, recordó.

Hollande es el primero, pero no el único de los altos responsables políticos de la época que deberán pasar por el atril de los testigos. También están citados su ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, el fiscal de la época, François Molins, el ex primer ministro Manuel Valls o el hoy ministro de Exteriores y entonces ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites

Suscríbete aquí

Una de las abogadas de la acusación particular, Samia Maktouf, lanzó la pregunta que, dijo, “quieren hacerle todas las víctimas y toda la nación: ¿Puede usted afirmar que se hizo todo lo posible para evitar esos atentados?”. “Si tuviera la más mínima duda sobre lo que hicimos, preparamos, evitamos, lo diría y pediría perdón, pero no es así”, replicó Hollande. “Éramos conscientes de la gravedad de la amenaza y de la determinación de los grupos que nos hacían la guerra (…), pero la víspera no tuvimos alertas suplementarias y, por desgracia, no teníamos la información que habría sido decisiva para evitar los atentados del 13 de noviembre”.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.




Source link