Fumata blanca en Cibeles: Almeida aprueba su nuevo Madrid Central con cuatro votos de la izquierda

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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida durante la sesión extraordinaria y urgente en el Palacio de Cibeles.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida durante la sesión extraordinaria y urgente en el Palacio de Cibeles.Alejandro Martínez Vélez – Europ / Europa Press

Hay días para enmarcar en el PP madrileño. La mañana de este lunes comenzó con otra entrevista de Federico Jiménez Losantos a Isabel Díaz Ayuso en EsRadio:

― Doña Isabel Natividad Díaz Ayuso, muy buenos días.

― Buenos días, Federico.

― ¿Por qué no le dicen Natividad con lo bonita que es la Navidad?

― Pues mi madre me quería llamar Atocha, ¿eh?

― Mientras no le pongan Cercanías.

Y después, las opiniones incómodas sobre el PP regional. “El partido”, observó Losantos, “quiere vengarse de usted, impidiéndole ser la presidenta [del PP madrileño, que celebrará un Congreso en 2022]”. Ayuso no dudó: “Estos procesos son difíciles al principio”. Después, vino la portada de El Mundo, donde Esperanza Aguirre se posicionaba en la batalla: “Ponerle trabas internas a Ayuso es ayudar a [Pedro] Sánchez”, dijo la expresidenta. De paso, soltó otro guantazo a sus amigos: “El PP, conmigo de presidenta, tenía mayorías absolutas. Que no digan tonterías los niñatos de Génova”. La disciplina de los niños del Tamayazo todavía retumba en la Asamblea. En los círculos de José Luis Martínez-Almeida no sentaron muy bien estas palabras de Aguirre. Tampoco las declaraciones de Ayuso, que cada vez descolocan e incomodan más al alcalde. Muy pocos dudan de que Almeida solo se enfrentará a Ayuso por el trono regional si se lo pide Pablo Casado.

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Este lunes era un día marcado en rojo por el equipo del regidor de la capital. Era el día de aprobar su nuevo Madrid Central. Pero la áurea mediática de Ayuso ensombreció de nuevo al regidor municipal. Casi a la misma hora en que se aprobaba la nueva ordenanza de movilidad, Ayuso comunicaba que a partir del próximo lunes la Comunidad no tendrá restricciones para la hostelería y el ocio nocturno. Libertad o Almeida. Mientras tanto, en el pleno de Cibeles, el concejal de Vox, Fernando Martínez Vidal, necesitaba solo tres fechas para entender cómo se había llegado hasta la votación de esta nueva ordenanza: “Noviembre de 2019. Manuela Carmena oculta que si gobierna creará Madrid Central. Mayo de 2019. Almeida anuncia: ‘Se acabó Madrid Central’. 13 de septiembre de 2021: ‘PP y Ciudadanos aprueban Madrid Central’”.

El nuevo Madrid Central se llamará Distrito Centro. Ha sido aprobado por el PP, por Ciudadanos y por el nuevo Grupo Mixto, que se hace llamar Recupera Madrid. Son cuatro concejales que hasta hace una semana formaban parte de Más Madrid y que se marcharon del partido por discrepancias con la portavoz, Rita Maestre. Quién sabe si Recupera Madrid también será el eslogan que lleve Almeida al Congreso regional del PP si finalmente entra en la batalla contra Ayuso.

Madrid Central seguirá siendo Madrid Central, pero se borrará de las calles los logotipos y las marquesinas que llevan ese nombre. La restricción al tráfico en la almendra central de la capital de España permanecerá tal y como la planteó Carmena. Ni un milímetro más, ni un milímetro menos. Pero, aquí la novedad, entrarán más coches que antes porque ahora se ha permitido la entrada de los vehículos de los 15.000 comerciantes de la zona centro, que antes lo tenían prohibido. El pleno no movió ni un ápice las posiciones con las que venían los partidos. A las 17:45 el presidente del pleno tomó la palabra:

― Tiene la palabra el concejal de movilidad, Borja Carabante.

Carabante, enfundado en un traje azul oscuro, subió al estrado tranquilo. Tenía atados los cuatro votos del Grupo Mixto. A ellos les concedió que las motos sigan restringidas desde las 22.00 y no desde las 23.00, como también quería el PP. “Quiero poner de manifiesto que hemos contestado a los partidos con casi 27.000 páginas”, dijo. Para la oposición, la promesa de Almeida diciendo en las elecciones de 2019 que eliminaría Madrid Central al llegar al poder pesa más mucho más que todo ese inmenso taco de páginas.

Todas las miradas de la tarde estaban puestas de nuevo en José Manuel Calvo, edil del Grupo Mixto y exconcejal de Urbanismo durante la época de Manuela Carmena:

― Voy a empezar mi intervención con una cita de Ortega Smith de la semana pasada.

El concejal de Vox levantó la mirada de golpe. “Desgraciadamente hoy”, comenzó Calvo, “han vuelto las políticas de Carmena. Le doy la razón. Ha vuelto para quedarse”. Smith asentía. “Madrid Central se mantiene en los mismos términos. Aun así, le falta ambición. Esto es una crítica que comparto: el mismo alcalde que hoy trae a este pleno este texto prometía cargarse Madrid Central”.

El PSOE se frotaba las manos con la escisión de Más Madrid. “No les voy a dedicar tiempo a quiénes han votado a favor”, comenzó el edil socialista Ignacio Benito. “Señor Almeida, escuche, no hay ni bromita ni tuit. No nos gusta esta ordenanza. El contenido es regresivo y ajeno al momento que vivimos. Madrid está a punto de retroceder cuatro décadas”. Aplausos de su bancada.

Y llegó Rita Maestre. La portavoz de Más Madrid subía a la tribuna por primera vez tras la marcha de cuatro de sus 19 concejales al Grupo Mixto. “Llevamos mucho tiempo hablando de cuestiones secundarias. Hoy se va a aprobar una ordenanza que es un retroceso. Van a entrar 50.000 coches en la ciudad, [en referencia al nuevo permiso que tendrán los comerciantes de la zona centro y antes no tenían]”. De pronto, miró a Almeida: “Madrid Central era un punto de partida, deberíamos ir a por más. Esto es un mandato perdido para la lucha contra la contaminación”.

Y después, de nuevo, el turno de Vox. Javier Ortega Smith agarró el estrado con fuerza: “Hemos escuchado cosas increíbles esta tarde”, dijo. “Pero sería interesante si entre todos hiciéramos un recordatorio”. Smith sacó su móvil del bolsillo. Buscó unos audios y activó el altavoz. “Vamos allá”, dijo. El pleno estaba atónito. “Madrid Central se acaba”, se escuchó. Era una grabación de Almeida de hace solo dos años. Smith, serio, miraba al horizonte del pleno como quién tiene una batalla ganada. Por si fuera poco, Vox comenzó emitir en las televisiones de la sala unas fotos de Almeida con su campaña electoral: “Madrid Central termina el 26 de mayo”. Al terminar, le apuntó con el dedo: “Usted estaba condicionado por Ciudadanos”. Al otro lado, la vicealcaldesa Begoña Villacís asentía con la cabeza y miraba a sus socios populares, como diciéndoles que Smith tenía razón, pero que tampoco mucha. Está la cosa en Ciudadanos Madrid como para otra moción de censura.

“Yo critiqué Madrid Central porque fue una chapuza, como ha dicho la sentencia que nos obliga a tener una nueva ordenanza”, espetó después la vicealcaldesa. “Señor Smith, usted tiene muchos trabajos, pero no olvide que le pagan los madrileños”. Y, tras dos horas de pleno, dio comienzo la votación. Sin embargo, la vicealcaldesa tomó de nuevo la palabra:

― Necesitamos un receso de dos minutos, creo.

― En mitad de una votación no se puede―, contestó inmediatamente el secretario del Ayuntamiento.

― Pero si todos están de acuerdo…, intercedió entonces el presidente del pleno, del PP.

― Pero no se puede parar, ¿eh?―, insistió el secretario.

Y no se paró. Al rato, habló la portavoz del PP, Andrea Levy:

― Señor secretario, un cambio.

― Estamos votando y, cuando se vota, no se habla.

Cualquiera pedía la palabra, pero Levy insistió:

― Es una modificación, señor secretario.

―Es que tiene que dirigirse al presidente, no al secretario―, contestó el propio presidente.

El secretario hizo una pequeña mueca. Era un pequeño cambio de última hora en la ordenanza. Y a las 19.57, ya sí, él mismo activó su micrófono y dijo:

― Queda aprobada la nueva ordenanza de movilidad.

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