Francia Marquez se presenta como candidata del Polo Democrático a las elecciones de Colombia,  el 16 de diciembre.

Gustavo Petro agrieta el apoyo afro y de las mujeres en su carrera a la presidencia de Colombia

Francia Marquez se presenta como candidata del Polo Democrático a las elecciones de Colombia,  el 16 de diciembre.
Francia Marquez se presenta como candidata del Polo Democrático a las elecciones de Colombia, el 16 de diciembre.DPA vía Europa Press (Europa Press)

El camino a las elecciones presidenciales de Colombia no se despejará hasta el próximo mes de marzo. Hoy más de una veintena de precandidatos luchan entre sí por liderar algunas de las coaliciones registradas y ganar las consultas que se celebrarán a menos de tres meses de la cita con las urnas. De entre todo ese mar de nombres, a Gustavo Petro es al único al que los analistas se atreven a llamar ya candidato. Hay pocas dudas de que la consulta del Pacto Histórico que se celebrará en marzo la ganará el político de izquierdas que lidera todas las encuestas. Él también lo sabe, por eso en la lucha por la coalición de izquierdas no hay la zalamería que reina en todas las demás, donde los precandidatos se atacan con cuidado de no molestar a nadie. Esta semana, Petro no dudó en traicionar un acuerdo con la que muchos apuntan como su posible fórmula presidencial: la líder afro Francia Márquez.

“Muy bien @petrogustavo. Felicitaciones por esta decisión. Usted decidió honrar sus acuerdos con aliados políticos. Nosotros seguiremos honrando la palabra con el País”, increpó Márquez por redes sociales, donde se dirime la verdadera campaña electoral colombiana. La raíz del desencuentro fue la elaboración de las listas al Senado. El acuerdo de Márquez cuando se unió al Pacto Histórico incluía que cada cinco candidatos al congreso, hubiera uno afro. El pacto no se cumplió. El pasado fin de semana Petro se encontró ante una disyuntiva: darle a un candidato afro el puesto 11 de las listas, como había acordado con Márquez, o atraer a la coalición al alcalde de Medellín Daniel Quintero, que le había brindado su apoyo en calidad de “independiente” a cambio de unos puestos para los suyos. El líder de izquierdas prefirió al segundo. Este jueves Petro trató de desvincularse en Twitter de la decisión: “Francia Márquez tiene toda la razón a su reclamo. El colegio electoral del Pacto se voló el renglón étnico. Lo hizo por contradicciones internas de los partidos, pero supeditó un principio general: la inclusión de la diversidad étnica de Colombia”.

Durante los últimos tres días, la actualidad política pasó por una posible ruptura de Márquez con Petro, que en sus primeras declaraciones dejó la puerta abierta a su salida. La opción parece hoy remota, partidos e independientes necesitan formar parte de coaliciones para tener alguna opción dentro del fracturado panorama político colombiano. Tras el desencuentro, Márquez recibió ofertas de otros espectros políticos, especialmente desde el centro, pero no parece que la política vaya abandonar el Pacto Histórico. Quienes sí decidieron abandonar la coalición de izquierdas son los dos candidatos afro que optaban al disputado puesto 11, lo que abre una grieta dentro del voto afro, que en las últimas citas ha apoyado a Petro. “Renuncio al Pacto Histórico porque no honra la palabra con los pueblos étnicos”, aseguró Vicenta Moreno Hurtado

La afrenta a Francia Márquez, mujer negra, capítulo que ha protagonizado esta semana la novelesca precampaña colombiana, llena de uniones, divorcios y traiciones, ha mostrado un aspecto fundamental de la política nacional: el dominio de las élites blancas masculinas. Los afrocolombianos suponen un 10% de la población del país, pero históricamente han estado infrarrepresentados en el Congreso. Actualmente la ley contempla tres curules para esta minoría, que se designan por un menor porcentaje de votos y se reservan a dos circunscripciones: negritudes y raizales (ciudadanos del archipiélago de San Andrés y Providencia). Su acceso a la participación política a través de las fórmulas clásicas es difícil. Ninguno de los candidatos de Soy porque Somos, que lidera Márquez, quedó entre los primeros 20 puestos de la listas al Congreso, lo que reduce enormemente sus posibilidades de sacar representación.

Las mujeres no son una minoría real pero sí efectiva en la política colombiana. Según un informe de la Registraduría Nacional del Estado Civil y ONU Mujeres, presentado en 2019, el 51,7% de los votantes en las elecciones al Congreso de 2018 fueron mujeres, pero su presencia en el Congreso apenas es del 19,7%. A seis meses de las elecciones no se espera que ninguna mujer opte a la presidencia, una ausencia que los candidatos tratan de maquillar con una mujer en la vicepresidencia. De ahí que todos los analistas apunten a Francia Márquez como fórmula de Petro.

Petro conoce bien sus fortaleces y limitaciones. En las pasadas elecciones, perdió en la segunda vuelta contra Iván Duque. El antipetrismo tiene una enorme fuerza. En un país de tendencia conservadora en el que nunca ha gobernado la izquierda, la presencia de Petro en el Palacio Nariño genera miedo entre gran parte de la población, que tiende a unirse en torno al otro candidato, sea este quien sea. Para ganar, Petro necesita apuntalar sus apoyos y tapar sus puntos débiles. El feminismo es uno de ellos y puede ser determinante.

En la última cita electoral de la región, la semana pasada en Chile, el líder de izquierdas Gabriel Boric se aupó a la presidencia con un apoyo mayoritario de las mujeres, los jóvenes y las clases más pobres. La relación de Petro con el feminismo no atraviesa su mejor momento. En las pasadas elecciones concurrió como número dos con Ángela María Robledo, destacada feminista, que abandonó el partido entre quejas por sentirse desplazada dentro del partido por su condición de mujer y feminista. El pasado mes de septiembre, en entrevista con este diario, el senador aseguró que había “un divorcio entre la agenda feminista y la agenda de la mujer” y que “el feminismo se ha quedado con la vieja izquierda tradicional en la esfera intelectual de la gran ciudad, sin vinculación con la población”. Fueron frases que provocaron numerosas críticas.

Con el apoyo de Márquez, Petro lima algunas de sus asperezas, del feminismo a los territorios. “Se refregaban las manos pensando en que el Pacto Histórico se dividiría, que grupúsculos suicidas lo llevarían a evaporarse. Se equivocaron; el Pacto Histórico se mantiene unido. Gracias @FranciaMarquezM por su gran sentido de responsabilidad histórica”, tuiteó el aspirante presidencial. Antes Márquez había asegurado en W Radio que el Pacto Histórico seguía siendo su opción.

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