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Irving es aclamado en su regreso y Simmons hace volar a los Nets ante Aldama

A ver si resultará al final que los Brooklyn Nets pueden enderezar a sus ‘chicos malos’, del todo desconocidos Kyrie Irving y Ben Simmons. El controvertido base, aclamado en su regreso fuera y dentro del Barclays Center, pidiendo perdón de manera reiterada públicamente por sus actos. El otro base, el australiano, convirtiendo sus defectos que causan sorna en los rivales y desesperación en los suyos en virtudes, acertando tiros a mansalva, un casi perfecto 11/13 en lanzamientos para 22 puntos en la imponente victoria de los Nets frente a los Memphis Grizzlies (127-115) de un constante Santi Aldama que recuperó la titularidad y registró 8 puntos, 3 rebotes, 1 asistencia y 1 robo en 21 minutos. Irving, acusando la inactividad tras ocho encuentros ausente, se quedó en 14 tantos pese a empezar en el quinteto inicial con un 5/12 en tiros de campo en 26 minutos. 

Simmons ha canalizado su rebeldía -esa por la que se negó a jugar con los Sixers la temporada pasada-, cuando más le agasajaban unas críticas que hasta ponían en cuestión su pasión por el juego para ‘convertirse’. El jugador de los Nets con más impacto en el partido con un más-menos de +19, luce tan increíblemente diferente que parece que lo hayan cambiado con la espectacular serie de tiros de los últimos encuentros (22/26), con su influencia en cualquier rincón de la pista, defendiendo y equilibrando en la pintura y el perímetro, a veces pívot a veces base, riéndose de los que le ‘desprecian’ flotándole penetrando hasta cerca del aro y soltando ‘bombas’, rompiendo cinturas de los ‘centers’ ‘grandullones’ como Steven Adams cuando logra sacarles un poco más lejos de la pintura con su armónico juego de pies. Hacía casi dos años que no registraba una anotación tan alta. 

Mientras, Irving, más importante que un rendimiento condicionado por la falta de ritmo , vio cómo la multitud, una vez más, aceptaba su perdón, ya que el público del Barclays Center se mostró cariñoso con él. Dos horas antes del partido, un grupo de judíos, de parte de la organización ‘Israel Unida en Cristo’, se desgañitaba con gritos de apoyo al base, aunque se trata de una entidad considerada extremista.

«Estamos expresando nuestro apoyo a Kyrie Irving y su postura en cuanto a que él sabe quién es. El mismo Kyrie Irving entiende que no sólo somos semitas, sino que es contradictorio e hipócrita decir que alguien es antisemita cuando es semita», decía uno de los miembros de la entidad, Deacon Eyhtan, en declaraciones recogidas por el New York Post. 

Los Memphis Grizzlies, desfondados en un último cuarto al que llegaron sólo 98-93 abajo, sufrieron tanto la consolidada metamorfosis de Simmons como el dolor por sus bajas, desprovistos de su ‘backcourt’ de lujo, sin Ja Morant ni Desmond Bane por lesión, tampoco sin Jaren Jackson Jr. cumpliendo con un obligado descanso para no forzarse demasiado tras regresar de su problema físico, lo que retornó a Aldama a la titularidad. El canario, en consonancia con sus compañeros, empezó bien pero acabó ofuscado, con un 2/7 en tiros de campo y un 1/4 en triples. 

Pero, hasta cuando no tiene el día, se sigue ganando el respeto de todos, hasta de las estrellas. Ya ‘retrató’ a Durant e Irving a principios de curso con una jugada descomunal y lo volvió a hacer con ‘Durántula’ con una preciosa asistencia por la espalda a Adams en presencia del ex MVP, además de ser el único que logró desencajar el rostro de Ben Simmons, a quien le sacó dos faltas y con el hasta tuvo un pequeño rifirrafe.

No obstante, Durant, sólo 6 puntos en la primera parte, acabó eclipsando todo, acabando con 26 tantos (9/16 en TC), 7 rebotes y 7 asistencias. También la productiva actuación de Dillon Brooks, quien asumió el papel de máximo anotador (31 tantos con un 13/30 en lanzamientos) sin Morant. Conscientes de la mayor dificultad para atacar en el cinco contra cinco sin el explosivo base, los Grizzlies se aferraron a las transiciones y los ataques en los primeros segundos de posesión para garantizarse una alta anotación pero a la que los Nets afinaron en el tiro (60% en lanzamientos de campo y hasta un 47% en triples) ya no pudieron correr tanto y la propuesta de atacar el uno contra uno en el ataque estático fue bien contrarrestada por Brooklyn, que dejaron a los de Tennessee con un 43% en tiros de campo. El bajo acierto desde el perímetro (32%) tampoco ayudó a abrir más la pista. 

Sin embargo, las bajas de los Grizzlies no desmerecen, para nada, el cada vez mayor crédito de que gozan los Nets a raíz del paso de Jacque Vaughn de técnico asistente a primer entrenador desde la salida de Steve Nash. La franquicia neoyorquina suma un balance de 6-4 con Vaughn para empezar a asomar la cabeza en el Este, novena con 8-9. La riqueza de los Nets se traslada por fin a la pista, a las decisiones, al banquillo. El abanico de recursos ofensivos es abundante y el equipo desplegó todo su catálogo contra los Grizzlies. Un notorio juego colectivo -33 asistencias-, fundamentado en penetraciones, triples tras bloqueo, distintos cortes, los tiros de media distancia de Seth Curry (10 tantos con un 5/10 en lanzamientos), lecturas adecuadas de juego en cada momento.

Vaughn es de decisiones rápidas y eficaces. Señalada todavía la falta de un pívot de garantías sobre todo para defender a hombres grandes como Steven Adams, el técnico deshizo rápido el duelo Adams-Simmons ante lo que estaba sufriendo el australiano para defender en el ‘5’ al ‘center’ de los Grizzlies y recurrió a Markieff Morris para aguar el mejor momento del pívot. 

El banquillo también acompaña, con hasta 40 puntos de los suplentes contra Memphis con Yuta Watanabe como idílico chico ejemplar. El japonés parece un autómata milimétricamente programado para dar en la diana en el momento justo, determinante una vez más con un 4/5 en triples en el último cuarto para hacer saltar todo por los aires y seguir con su brutal racha desde el perímetro de los últimos tres encuentros (12/18). Se situó en la localización precisa, al lado de Durant para disuadir a los Grizzlies de sus 2×1 contra el alero y liberarle. El Barclays Center se deshacía también por él. «Significa mucho para mí y les agradezco este cariño, pero ha sido un esfuerzo de todo el equipo. Estamos mejorando cada día», dijo el nipón tras el triunfo. 

Como estos Nets sean capaces de encarrilar definitivamente a sus ‘Bad Boys’, ojo a que no merezcan ser mencionados en la conversación por el anillo. Irving, tan ‘modosito’, y Simmons, tan atinado en el tiro, empiezan a ser otros. Los Nets, también. 




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Neto

Soy Neto, creador de LaNetaNeta.com Me apasiona leer y aprender, disfruto escribir y compartir publicaciones interesantes con el publico.

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