Italia coquetea con otra crisis de Gobierno

Italia coquetea con otra crisis de Gobierno

Un aroma a final de legislatura ha vuelto a invadir con fuerza la cocina de la política italiana esta semana. Los partidos, ansiosos por marcar un perfil propio tras 16 meses diluidos en el gobierno de unidad de Mario Draghi, comienzan a hiperventilar ante la perspectiva de las próximas elecciones de primavera. Lo acusa en particular el Movimiento 5 Estrellas (M5S, en sus siglas en italiano), sumido en un proceso de descomposición interno después de la última gran escisión protagonizada por el actual ministro de Exteriores, Luigi Di Maio. El liderazgo del ex primer ministro Giuseppe Conte es cada vez más débil y los halcones del partido le piden que rompa cuanto antes con el Ejecutivo. Italia se encuentra en las antípodas de cualquier idea de certidumbre política, pero la cuestión a día de hoy es si la espantada se producirá este mes de julio o al regreso de las vacaciones, justo cuando Italia deberá encarar el otoño más complicado de los últimos años.

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La imagen de Draghi sentado en un banco y hablando por teléfono mientras el resto de líderes disfrutaban de las obras maestras del Museo del Prado durante la última cumbre de la OTAN en Madrid resume la situación. Pero la crisis depende ahora exclusivamente del M5S, que presiona al primer ministro para aceptar nuevas condiciones en los decretos de ayuda a los ciudadanos. A simple vista, se trataría de meros pretextos para forzar al jefe del Gobierno a doblegarse ante los grillinos. Pero las peticiones están por escrito.

Conte le entregó a Draghi esta semana una carta con nueve puntos de teórico obligado cumplimiento para permanecer en el Ejecutivo. Fuentes del M5S explican así la situación a este periódico: “Conte ha planteado a Draghi cuestiones que para nosotros son fundamentales. Especialmente para las ayudas a familias y empresas. Sabemos que en otoño la crisis económica será una emergencia y no podemos mirar sin hacer nada. La pelota está en el tejado: nuestra permanencia en el Gobierno dependerá de las respuestas que nos dará. En el M5S hay mucho malestar, pero Conte cree que no hay que romper con el Ejecutivo. Para permanecer, sin embargo, necesitamos respuestas y señales inequívocas”. Algo que calme a las bases, en suma.

La situación, vista así, empieza a ser límite. Draghi no podrá satisfacer los nueve puntos que propone Conte, pero deberá dar una respuesta a finales de julio. En el entorno del primer ministro, sin embargo, intentan quitar hierro a la tensión y no creen que estas turbulencias sean distintas a las anteriores. Las mismas fuentes confían en que se trate de una necesidad de exposición mediática de un líder en horas bajas. Han pasado ya por situaciones similares, remarcan, y están serenos. “El encuentro del otro día fue positivo y constructivo. El presidente está estudiando el documento entregado por Conte. Y la impresión es que muchos puntos tienen continuidad con la acción de gobierno. Este gobierno va adelante si hay unidad nacional y la presencia del M5S. El presidente considera la contribución del M5S muy importante”, apunta el entorno de Draghi. Pero la realidad es que los grillinos son ahora mismo una bomba de relojería fuera de control.

Conte, como apuntan las fuentes del M5S, no quiere romper el gobierno ahora. Tiene pánico a que se le asocie a Matteo Salvini y a aquella crisis que provocó en pleno verano de 2019 con un mojito en la mano en el Papeete, un chiringuito de la costa adriática desde el que rompió el primer gobierno creado entre la Liga y el M5S. “Ese no es su estilo. Y él fue dos veces primer ministro. No quiere ser recordado como un inconsciente que puso en riesgo la estabilidad del país en un momento tan delicado”, explica una persona que ha hablado con él en las últimas horas. El problema es que la parte dura del partido le empuja hacia la ruptura. “Tenemos poco que perder y en el gobierno terminaremos por desaparecer”, apunta uno de los miembros del partido que desearía salir del Ejecutivo.

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La espantada del M5S no sería definitiva en términos numéricos en el Parlamento. El presidente de la República, Sergio Mattarella, podría proponer al actual primer ministro que formase otro Ejecutivo sin los grillinos. Los números seguirían cuadrando si a la salida de Conte no se sumaran otros partidos, como La Liga. Pero ese es otro de los temores principales: si Salvini oliese la sangre, debería también pensar en buscar su perfil fuera del Ejecutivo. Draghi ha advertido públicamente que de producirse la ruptura, su gobierno dejaría de tener sentido y daría la legislatura por terminada. Si hay alguna salida, se convocarían elecciones. “No estoy dispuesto a liderar un gobierno con otra mayoría parlamentaria”, advirtió el pasado 30 de junio.

El secretario general del Partido Democrático (PD), Enrico Letta, también afirmó el viernes que su partido no participaría en ningún otro gobierno esta legislatura. Pero el otoño italiano será agitado. Y nadie está en condiciones de cumplir promesas o amenazas en clave electoral. Nada nuevo, en este sentido, bajo el sol de julio en Italia.

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