Kevin Durant, la estrella que lleva años sola y frustrada

Kevin Durant, la estrella que lleva años sola y frustrada

El presente Kevin Durant es el más rompedor en años. Y eso que ya tiene unos cuantos, 34. Va deleitando con maravillas como ese sublime y admirado crossover con el que partió la cintura a Daniel Gafford en la madrugada del viernes al sábado, va asombrando con registros que no se le veían desde su año de MVP con Oklahoma, 2014, igualando los 32 puntos de media de entonces pero mejorando en el porcentaje de tiro -un 52,2% ahora y un 50,3% entonces, también en el de tiros libres con un 94% ante el 87% de hace ocho años.

Pero Kevin Durant se siente solo, de nuevo ‘abandonado’ por Kyrie Irving porque el talentoso pero díscolo base sigue acomodado en su afán de llevar la contraria al mundo al coste que sea. Tampoco tiene a su lado a Ben Simmons, quien no le acompañara ya en la hora de la verdad la temporada pasada por el mismo motivo que ahora, una lesión. Mientras Irving va y viene, Simmons, entre lesiones y su resistencia a aprender a tirar, no ha llegado. “Es una fuente de frustración para él”, aseguraba estaba semana Adrian Wojnarowski. Y James Harden hace ya unos meses que se fue, en febrero, porque se llevaba con Kyrie como el perro y el gato. 

Irving, más una molestia que un apoyo para Durant

Adam Hunger / AP

Y, de mientras, con sólo Durant dando la cara como siempre, tras un dispendio económico anual de casi 200 millones, con una plantilla descompensada y el nuevo entrenador por decidir después de la salida de Steve Nash, los desmadejados Nets saben a qué han venido -a ganar el anillo, dirán-, pero se siguen preguntando a dónde van. Dos días seguidos de victorias, y menos contra equipos de la ‘clase baja’ de la NBA, -Wizards y Pacers-, contra no arreglan tres años de despropósitos. 

Kevin Durant se siente incomprendido y hace tiempo que arrepentido, fallida su solicitud de traspaso a los Brooklyn Nets a principios de verano, su intención de reparar de inmediato su sorprendente y parece que equivocada decisión de hace tres años. Sacudió el mercado de la NBA en 2019, cuando, todavía recientes las infaustas Finales de 2019 en lo colectivo y en lo individual -derrota de los Warriors contra los Raptors y grave lesión en el tendón de Aquiles derecho en el Game 5-, el alero optó por el cambio tras sólo el que era el primer año sin títulos con la franquicia de la Bahía, satisfaciendo su inquietud de hacer algo distinto tras tres años en Golden State y los anillos de 2017 y 2018. Agente libre, él y sólo él iba a decidir su destino.

Durant, junto a Thompson, Curry y Green tras ganar la NBA en 2017

Durant, junto a Thompson, Curry y Green tras ganar la NBA en 2017

Getty Images

Los Warriors se lo ofrecían todo -un equipo listo para otro anillo-, y estaban dispuestos a dárselo todo, pues qué podía pedir más Durant que un buen contrato multianual invirtiendo el primer año entero a recuperarse. Pero, aparte de esas ansias de cambio, era una cuestión de ‘feeling’. Nunca se sintió del todo integrado con la grupeta Stephen Curry -Klay Thompson – Draymond Green y hacía tampoco migas con el volcánico Green. Iba a hacer lo que sentía, lo que le salió tras una conversación de amigos de madrugada con DeAndre Jordan y Kyrie Irving, irse con ellos a Brooklyn.

Un viaje de amistad que sólo le ha retornado que infelicidad plasmada también en resultados, lejos los Nets de cualquier cosa parecida al trofeo Larry O’Brien desde entonces, con dos primeras rondas y unas semifinales de Conferencia. Alejarse de un enemigo, Green, para abrazar a un amigo ‘tóxico’ como Irving, el que le dejó tirado más de la mitad de la temporada pasada por no querer vacunarse y le vuelve a abandonar. 

Durant, Harden, Irving, un tridente efímero

Durant, Harden, Irving, un tridente efímero

Getty Images

El que le pone entre la espada y la pared en público, obligado Durant a protegerse con una ambigüedad para mantenerse equidistante entre su amistad con Kyrie y su respeto por lo valores sociales sin que logre evitar ser cuestionado por lo segundo. “No estoy aquí para judgar a nadie”, dijo el alero al ser preguntado por la promoción de una película antisemita de Irving. Más tarde, tuvo que ratificar en Twitter que estaba contra el discurso de odio contra los judíos.

Y Durant, en su condición de astro, no ha encontrado apoyo en ningún otro. Harden movió cielo y tierra en el mercado invernal de 2021 para salir de los Rockets y unirse a los Nets y, de manera legítima, clamó por salir de Brooklyn justo un año después dirección Philadelphia viendo el panorama en búsqueda desesperada del anillo que no tiene. La separación de un ‘Big Three’ -Durant-Irving-Harden-, tan efímero como esporádico, apenas 16 partidos juntos. Y Ben Simmons, el que llegó a cambio de Harden, tampoco parece tener la confianza de Durant. Incluso, entre insuficiente rendimiento y problemas físicos, parece ahondar en la frustración que padece el ‘7’ retmonando lo que ha desvelado Adrian Wojnarowski esta semana.

“Ben Simmons ha sido una fuente de frustración para Kevin Durant”

“Ben Simmons ha sido una fuente frustración para Kevin Durant, para otros en los Nets hasta ahora, porque no ha podido quedarse en la pista, pero antes de eso, ha demostrado que está muy lejos de volver a ser un jugador de impacto”, dijo el especialista de la ESPN. Queda claro en los números que Durant no congenia con Simmons, con un Net Rating de -14 cuando están juntos en pista. Lo sorprendente es que ‘Durántula’ tampoco suma con Irving -un Net Rating de -7,3-, como si su química, por lo menos en la pista, se hubiera deteriorado tras su +13 del año pasado. Y se tienen en cuenta a los tres en el presente curso, más de lo mismo, con un -8,4. Pretendían los Nets en pretemporada transmitir el ‘feeling’ entre los tres pero, por lo menos, no está siendo así en la cancha.

Quiso Durant en verano ‘escapar’ pero entre las reticencias de la franquicia a que se fuera y la complejidad del mercado NBA -le quedan esta y tres temporadas más de contrato a razón de casi 200 millones-, le cerraron las puertas. Se habló de Toronto Raptors, de Boston Celtics e incluso de Golden State Warriors, como si el presente le diera en ese momento una oportunidad de revivir ese glorioso pasado.

Simmons, Irving y Durant, compartiendo mesa en pretemporada

Simmons, Irving y Durant, compartiendo mesa en pretemporada

Brooklyn Nets

“Ha habido un buen entorno en los dos últimos años, aunque tenía algunas dudas”, dijo en pretemporada el alero, confesando la tensión que hubo con el propietario de los Brooklyn Nets, Joe Tsai. “Yo estaba molesto y, como familia, ellos entendían que yo lo estuviera y en algunas cosas estaban de acuerdo. Expusimos todas nuestras preocupaciones sobre cómo podemos ser mejores y funcionó a partir de ahí y me alegro de estar aquí ahora”.

Pero habría que testar ahora la felicidad de Durant, molesto porque la franquicia no le consultara nada sobre la salida de Nash. El alero advirtió que quiere ver cómo se las gastan en play-offs unos Nets sanos, pues en la campaña 19-20 el ‘7’ estuvo todavía fuera por la lesión del tendón de Aquiles, en la 20-21 Irving y Harden se lesionaron en la post-temporada y el año pasado Simmons no pudo participar por lesión. No obstante, queda en el aire más que nunca eso de si los Nets podrán ser los Nets al completo. Primero, tienen que clasificarse -el año pasado tuvieron que pasar por el Play-In. Y, a saber cuándo volverá Irving, el camino se puede complicar.



Aseguraba esta semana Zach Lowe, de la ESPN, que los equipos están listos para retomar las conversaciones con los Brooklyn Nets sobre el traspaso de Durant. La pasión sigue, la calidad, es evidente, también se mantiene en el alero. Pero, si él, no sin sufrir, ha resurgido estos últimos años de su seria lesión para reencontrarse consigo mismo en beneficio del equipo, los demás, el primero Irving y de manera reincidente, han ido por su cuenta. Y no mayor frustración que la soledad.




Source link