La factoría para hacer un vinilo uno mismo

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El disco de vinilo es el gran resistente de la industria musical. Un héroe que hunde sus raíces en el tiempo y cuyo funcionamiento es tan sencillo como prodigioso: el sonido se queda grabado en el surco de manera mecánica como trazos impresos en hojas de papel. Mientras la música ha pasado a estado gaseoso y viaja de la nube hasta nuestros dispositivos electrónicos, el vinilo subsiste como un artefacto analógico para la escucha reposada, como un objeto de coleccionista.
Sin embargo, el vinilo debe fabricarse por especialistas y no existe la posibilidad de utilizarlo como soporte de grabación informal para nuestras propias mezclas, limitándose su fabricación a factorías especializadas, muchas de ellas en la República Checa. El diseñador y artista japonés Yuri Suzuki, que lleva años investigando la relación entre la música y la tecnología y ha trabajado con artistas como Jeff Mills o will.i.am, así como con corporaciones como Google, ha trazado una línea en el suelo para hacer de la fabricación de discos de vinilo una tarea doméstica al alcance de cualquiera.
Junto a la editorial japonesa Gakken ha creado el Easy Record Maker, una máquina compacta con una interfaz simple que es capaz de cortar discos de vinilo y reproducirlos al instante. Su invento, la primera máquina de corte de discos para el gran consumo, capta el sonido a través de una toma de audio o bien por una conexión USB y después su brazo corta el vinilo sobre un disco en blanco, que puede reproducirse en el acto gracias a su brazo con aguja y altavoz incorporado. Un milagro de la industria analógica al alcance de quien pueda pagarlo (su precio todavía no se ha hecho público) .


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