La nueva normalidad de José María Giménez


No había duda al principio de esta temporada de la titularidad del defensa José María Giménez en el Atlético de Madrid
, que volvió al once cinco meses después en el 1-1 contra el Athletic Club en San Mamés
; el regreso a un rol más acorde a la normalidad del bravo central uruguayo, en duda por las lesiones y por la fortísima competencia en esa posición, desde donde completó un partido serio y práctico, a la espera de su mejor versión, la misma que rebusca el mexicano Héctor
Herrera, que volvió a competir tras cuatro meses y medio.



Teñido de rubio, botas naranjas, compañero de Stefan Savic en el centro de la defensa (Felipe Monteiro se quedó fuera de la convocatoria porque “necesita un mayor tiempo para tener su mejor nivel”, según expresó el propio Diego Simeone en la víspera), Giménez regresó este domingo al once, rotundo en el despeje, ágil en el movimiento y valiente en cada lance, en la recuperación de un puesto de titular que debería ser su rol natural… sin las lesiones.

No jugaba de inicio desde el 12 de enero, en la final de la Supercopa
de España contra el Real Madrid en Arabia Saudí, cuando abandonó el campo, reemplazado por Diego Simeone, porque arrastraba desde días atrás unas molestias musculares que derivaron en un edema que le apartó desde entonces hasta ahora de la alineación inicial, porque, aunque volvió cinco choques después a las convocatorias, no lo hizo al once.

Reaparecido el 11 de marzo en Anfield contra el Liverpool, cuando entró al terreno de juego en la prórroga, en el último encuentro antes del parón por la pandemia de la Covid-19, ha regresado de la interrupción de tres meses de LaLiga directo al once, por delante del brasileño Felipe Monteiro, uno de los más sobresalientes en el primer semestre de la competición de los 23 hombres que componen la actual plantilla del equipo rojiblanco.

Necesita más continuidad. No se lo han permitido las lesiones en esta temporada. Dos de tipo muscular le han mermado este curso. La primera, en el muslo derecho en octubre, le mantuvo de baja un mes y medio o nueve partidos; la segunda, el citado edema sufrido en la Supercopa de España, le apartó de tres semanas o cinco choques. Unas molestias musculares, además, le dejaron fuera de las semifinales de la Supercopa de España.

El Atlético no asumió riesgos hasta que no se vio por detrás en el marcador, hasta el 1-0 en el minuto 36 de Iker Muniaín, con Giménez sin ocasión de impedir tal desenlace, como tampoco la tuvo el magnífico Jan Oblak, protector minutos antes ante el cabezazo de Iñaki Williams.

Su salida a la expectativa, tan insistente a lo largo de todo este curso, la alteró ese tanto. No había pasado mucho sobre el terreno hasta entonces, nada más una oportunidad de Yannick Carrasco, que cruzó demasiado un tiro que tenía pinta de gol. Al activo extremo belga, en buen punto de forma, lo asistió Marcos Llorente, el novedoso delantero al lado de Costa, que cuando conduce, corre y llega demuestra cualidades suficientes para jugar en esa posición.

Giménez resistía entonces atrás, atento al corte, contundente, ordenado en el repliegue, porque el Atlético pensó de inicio más en su retaguardia que en su ataque, más bien su contraataque, encomendado al error ajeno para el beneficio propio: la pifió Yeray en un pase, la recogió Saúl Ñíguez, divisó a Koke y el capitán asistió a Costa, que, con suspense, frente a Unai Simón aguardó al momento justo para batirlo dos minutos después del 1-0.

Realmente, el central uruguayo no sufrió en exceso este domingo en San Mamés, donde el Atlético creció en el segundo tiempo. Más ambicioso -un factor que consideró determinante el sábado Simeone en estas once jornadas-, más en campo contrario, mejor en la pugna de la segunda jugada, ya no se achicó tan atrás, jugó más en terreno rival, pero tampoco fue suficiente.

Había tres puntos esenciales en juego, que los tuvo al alcance el Atlético con una ocasión de Santiago Arias en el tramo final, aunque el movimiento de triple cambio a la hora de encuentro de Simeone (Morata por Costa, Lemar por Carrasco y Arias por Trippier) sea más propio de la pretemporada que de un choque de competición oficial.


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