‘La regla del 20-20-20’ y otras claves para cuidar los ojos de tus hijos en verano


Playa, piscina, sol. El verano es un reto para los ojos de los niños en verano y también una oportunidad para favorecer la salud ocular con hábitos que el resto del año no podemos practicar, como descansar la mirada contemplando espacios naturales amplios o el horizonte marino. Cuando llegan las vacaciones, los niños y jóvenes estudiantes aparcan los libros de texto escolares y los dispositivos tecnológicos que utilizan para estudiar. Es entonces, cuando pueden notar ciertas molestias oculares derivadas de sobrecargar la vista al estudiar o fijar la vista demasiado tiempo en las pantallas.

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La vista es uno de los sentidos que más utilizamos; por el que recogemos gran cantidad de información. Los niños en edad escolar tienen en sus ojos la puerta de entrada de gran parte de los conocimientos impartidos en los centros escolares, como a través de la lectura y la escritura. Por ello, en verano, conviene informarles sobre cómo pueden proteger sus ojos y poner su mirada a punto de cara al regreso de las vacaciones con pautas, como las recomendadas por los expertos en salud visual, Francisco Javier Hurtado, oftalmólogo pediátrico de la Clínica Rementería de Madrid, César Villa, Doctor en Óptica, Optometría y Visión del Departamento de Optometría de la Clínica Oftalmológica Novovision y Elena García Rubio, optometrista del Instituto Nacional de Optometría.

  1. Aprovechar la luz solar en verano para prevenir la miopía en los niños. Los expertos aconsejan pasar entre dos y cuatro horas diarias al aire libre porque la exposición a la luz del sol es uno de los principales factores naturales para prevenir y estancar la miopía en niños y adolescentes. Por ello, conviene aprovechar las vacaciones estivales para pasar tiempo en la naturaleza, la piscina, la playa o los parques de juegos.
  2. Menos tiempo con la visión corta o fija en pantallas o libros. Las vacaciones veraniegas son el momento ideal para que los niños liberen su mirada hacia amplios horizontes que favorecen su salud ocular. Conviene recordar a los pequeños y enseñarles con el ejemplo hábitos, como mantener una distancia entre los ojos y el objeto de la lectura de alrededor de 30 cm o la regla del 20-20-20, que consiste en, tras 20 minutos de lectura, mirar más allá de 20 metros durante 20 segundos.
  3. Proteger los ojos del sol en verano con gafas, gorras o viseras. La luz natural es buena para la vista, pero en verano es muy potente, por lo que conviene limitar la exposición solar directa durante las horas centrales del día para evitar los daños que puede provocar la radiación ultravioleta en la retina o en la piel más sensible que rodea los ojos, como las cataratas y los carcinomas o tumores en los párpados.
  4. La higiene adecuada de manos y ojos. La sal, la arena, o el cloro pueden dañar el ojo, por lo que es recomendable un correcto lavado de manos y ojos (con suero fisiológico), además de procurar que los niños usen gafas de buceo para evitar afecciones oculares, como la conjuntivitis.
  5. Evitar el aire acondicionado directo en los ojos, porque aumenta la sequedad ocular y provoca molestias, como la sensación de arenilla.
  6. Aprovechar las vacaciones estivales para revisar la vista de los niños, con el fin de prevenir o detectar problemas visuales, como la miopía, que se estima que afecta al 20% de la población menor de 18 años.

Cómo influye la alimentación en la salud ocular de los niños

Los ojos de los niños también necesitan de una alimentación sana y equilibrada todo el año para estar sanos. La retina contiene gran cantidad de carotenoides, unas sustancias que captan la luz solar y son potentes antioxidantes. Están presentes en alimentos como la zanahoria, la naranja, el mango, el tomate, la calabaza, las cerezas, las fresas, las mandarinas o el kiwi y pueden ayudar a facilitar el funcionamiento de la retina. De hecho el déficit de vitamina A (un carotenoide) produce sequedad ocular y dificultad para ver por la noche. Además de la alimentación, que favorece la salud ocular, existe la terapia visual, un programa de ejercicios pautados por un oftalmólogo o un optometrista, tras hacer un estudio y diagnosticar un desequilibrio en las habilidades visuales.

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