La rendición definitiva del PSG

La rendición definitiva del PSG

Mientras esperaba el autocar del PSG en los exteriores del Allianz Arena, el desfile de anoche de futbolistas del cuadro parisino fue más propio de un funeral que de una eliminación de la Champions. Algo se resquebrajó en el vestuario. El primero en salir fue Nuno Mendes. Tras él, Marquinhos. Solo los jóvenes se marcharon en grupo. El resto, cada uno por su cuenta, escenificó el desconcierto general que hay ahora mismo en el club.

Las caras eran de abatimiento total. De querer desaparecer de la escena cuanto antes. Solo Mbappé puso voz a la derrota, consciente de que muchas miradas le apuntaban por las consecuencias que pueda acarrear este nuevo fracaso: “No me replanteo mi futuro en el PSG después de caer en Champions ante el Bayern. Ahora quiero ganar la liga”, apuntó a MD, rodeado de cámaras y periodistas en una zona mixta que esperaba su reacción.

No parece que la Ligue 1 sea suficiente para una afición que la temporada pasada se puso en contra del equipo tras el fiasco del Santiago Bernabéu. Leonardo fue el primer sacrificado, Pochettino después. Ahora es Luis Campos el que se tambalea en el puesto y queda por saber qué valoración se hace del trabajo realizado por Christophe Galtier, que a fin de cuentas ha acabado defenestrado de Europa en las mismas instancias que Pochettino.

En el Allianz quedó certificado otro fracaso del club propiedad de Qatar, incapaz de aprender de los errores del pasado. De los últimos siete años, en cinco el PSG se ha despedido prematuramente de la Champions en octavos de final de la competición. Cuando se compara su proyecto con el del City, la diferencia no radica en el dinero sino en las ideas. Guardiola le ha dado identidad al club y en el PSG cada temporada se parte de cero.

La rendición definitiva de anoche puede tener efectos colaterales. Messi, derrumbado, no tiene claro qué hacer con su futuro. Intentarlo una vez más o darse por contento con una carrera brillante a la que siempre le faltará alguna Champions más. Sergio Ramos lanzó una frase a la carrera mientras abandonaba la zona mixta: “El año que viene lo volveremos a intentar”. El problema del PSG es que de nada le sirve la experiencia. Un club reducido a la nada en Champions.




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