EL PAÍS

La violencia amenaza los hospitales de Ecuador con 92 alertas por ataques


Una banda secuestró durante horas un hospital de Ecuador, el pasado noviembre.RR. SS.

Los hospitales de Ecuador están bajo amenaza de las organizaciones criminales. En los últimos tres meses se han activado 92 alertas de atentados en diferentes casas de salud. El último episodio ocurrió en el hospital Abel Gilbert Pontón, ubicado al sur de la ciudad costera de Guayaquil. Dos sicarios vestidos de doctores entraron hasta el cuarto piso del hospital, y asesinaron a tiros a un hombre con heridas de bala en la habitación 433. “Dos policías que estaban en un cuarto conjunto reaccionaron al escuchar los disparos y se produjo un intercambio de balas”, detalló Edwin Noguera, comandante de la Policía de Guayaquil.

La balacera se dio en el área de recuperación de cirugías de uno de los hospitales más grandes de la ciudad. La escena que describen las autoridades parece de ficción, los sicarios incluso sometieron a un policía, le arrebataron el arma y dispararon contra uno de los uniformados que estaba en el cuarto piso custodiando a un privado de libertad que se recuperaba de una cirugía. El policía resultó gravemente herido en el estómago y tiene pronóstico reservado. Los sicarios huyeron y las imágenes de seguridad muestran a uno de ellos vestido de médico con dos pistolas, una en cada mano, cuando salía caminando del hospital.

Desde el 2022, el país sudamericano que ha superado cualquier techo de cifras de homicidios por la guerra entre las narcobandas, la violencia ha cruzado los límites de las cárceles y los barrios a los hospitales y ambulancias en por lo menos diez ciudades de Ecuador, que en cualquier conflicto son considerados como zonas de paz. Por eso el pasado diciembre, el Ministerio de Salud en conjunto con el del Interior y la Policía instauraron un protocolo de reacción ante amenazas y atentados que han denominado Código Plata.

El Código Plata es la ruta de acciones que han fijado distintas instituciones del Estado para asegurar los servicios de salud en un contexto de violencia en todos los hospitales del país, sean públicos y privados. La principal amenaza que han detectado las autoridades son de aquellos pacientes que están relacionados con un grupo delictivo y “que podría generar una amenaza interna para el establecimiento de salud o que se pueda convertir en blanco de un ataque”, explica Diego Vallejo, director de Riesgos del Ministerio de Salud. Todas estas variables ya han sucedido en los últimos tres meses.

En noviembre de 2022, siete hombres tomaron el hospital de la ciudad de Chone, en la provincia de Manabí. Durante tres horas los criminales sembraron el terror, capturaron como rehenes a enfermeras y médicos. Su objetivo era asesinar a un adolescente conocido en el mundo criminal con el alias de Cara sucia, un temido sicario. No lograron ejecutarlo por la intervención de la Policía.

Unos días después, en el hospital de Monte Sinaí en Guayaquil, mientras se atendía a un paciente que había sufrido un intento de sicariato, afuera del establecimiento alrededor de 40 motociclistas causaron un revuelo en un intento de amedrentamiento. “El Código Plata estaba activado y debido a lo grave de la situación se pidió el apoyo de unidades de élite de la Policía para que tomen el control y dispersen a esas personas, esa actuación evitó que escalara a más”, explica Vallejo.

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Las variables se evalúan desde el momento que se envía una ambulancia o llega un paciente a un establecimiento de salud para analizar qué tipo de resguardo policial se requiere. Aún así, hay 18 centros de salud públicos que deben ser intervenidos para reforzar la seguridad, y aunque este anuncio se hizo hace tres meses, solo en un hospital, el de la provincia de Santo Domingo, se han empezado las obras para reducir las vulnerabilidades. Para ese plan, el Gobierno ecuatoriano incluso ha recibido el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud.

De las 92 alertas emitidas por los hospitales en las que se ha activado el Código Plata, en tres ocasiones la situación no pudo prevenirse y los criminales se tomaron los centros de salud. En uno lograron el objetivo de ejecutar al paciente, el último caso en el hospital de Guayaquil. En este momento en el país, tres hospitales están bajo amenaza y tienen activado el protocolo ante cualquier intento de secuestro del establecimiento o sicariato.

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