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Las instituciones y la elección presidencial 2020 en Estados Unidos

La autora presenta un análisis sobre el sistema electoral de Estados Unidos de cara a la elección presidencial del 3 de noviembre, en medio de la incertidumbre por la confirmación del Covid-19 del presidente Trump. Análisis que explica la complejidad de un sistema electoral que no cuenta con un sistema único en el nivel nacional, sino diverso y los pasos inciertos que deberá seguir la contienda en Estados Unidos hasta el 20 de enero del 2021.

Heidi Jane Smith*

De acuerdo con las noticias del viernes 2 de octubre, el presidente Donald Trump tiene Covid-19, lo que deja a la campaña por la presidencia en una situación de aún mayor complejidad. Esto ha provocado que los mercados financieros hayan caído a partir de las dudas de cómo los EUA saldrán de esta situación de aquí a las elecciones del 3 de noviembre, día en que los estados iniciarán el conteo de votos.

Afortunadamente, el vicepresidente, Mike Pence (republicano), o la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, no tienen Covid-19 (quienes sustituirían a Trump en caso de emergencia nacional). Tampoco salieron positivo en las pruebas de infección los candidatos demócratas, Joe Biden, y la senadora Kamala Harris, presentes en el debate el 29 de septiembre en Cleveland. Aunque más de 10 personas que trabajan en la oficina de la Casa Blanca, entre ellos asesores del presidente Trump, como Kellyanne Conway, y la Primera Dama, Melania Trump, están infectados de igual manera, el contexto incrementa la incertidumbre en lo que puede caracterizarse como una elección bastante caótica.

¿Por qué es tan importante esta elección presidencial de 2020? En pocas palabras, porque hay que salvar las instituciones democráticas nacionales. El presidente Trump por su forma de gobernar, ha generado una crisis de confiabilidad, al grado que mucha gente no cree que esté enfermo y ni crean en la gravedad de la enfermedad. Desde febrero, Trump ha negado la amenaza de Covid-19 y sus efectos de la economía y la población norteamericana. En realidad, estamos en un momento que combina cuatro crisis: 1. La pandemia; 2. La crisis económica; 3. La crisis de discriminación racial y, finalmente, 4. la crisis de cambio climático. Una pandemia mundial que está llegando a un millón de muertos, en EUA de 200 mil personas que han fallecido y en México más de 70 mil.

Foto: Reuters

Entonces, ¿por qué es necesario hablar de lo que está en juego, aunque las encuestas de los candidatos republicano, Donald Trump, y demócrata, Joe Biden, se han mantenido estables en los últimos meses? El voto popular con base en todas las encuestas nacionales, coloca al exvicepresidente Biden con el 51% y al presidente Trump con 43% de probabilidades de ganar. Por su lado, la última encuesta de Nate Silver en fivethirtyeight.com le da a Biden un 76.7% probabilidad de ganar el colegio electoral con alrededor de 352 votos (se necesita 270 para ganar).

En 2016, la candidata Hillary Clinton ganó el voto popular, pero no ganó los suficientes votos en el colegio electoral para poder convertirse en la primera presidenta de los EUA. Esto fue similar al 2000, cuando Al Gore aceptó la derrota por George W. Bush. En resumen, no hay que creer totalmente en las encuestas o las encuestadoras.

Habitualmente, en la historia de EUA, el que está en el poder tiene mucha más probabilidad de ser reelecto. Salvo algo que pasó con el Demócrata Jimmy Carter en 1980 y con el Republicano George H. Bush en 1992, quienes no fueron reelectos. El presidente Trump tiene una fuerza que ha mantenido, pero no aumentado el 40% de aprobación, lo cual es un número bajo, y enfrenta muchas críticas por la forma en que ha combatido la pandemia de Covid-19. Esto significa que el pueblo está dividido y muy polarizado.

Lamentablemente, lo que funcionó para ganar las elecciones en el colegio electoral del 2016 ya no está funcionando para la reelección de Donald Trump. Aunque las encuestas, las campañas y las posturas de los candidatos siguen en pie de lucha para conseguir el poder nacional, el alma del país y las instituciones democráticas. La población en general está cansada de estar peleando con sus vecinos, las palabras agresivas de Trump ya no sorprenden a la población y con frecuencia ya no les interesa mucho la política.

Foto: US Chamber of Commerce

Bajo el argumento de que no va a reconocer su derrota, el presidente Trump sabe que va a enfrentar un voto de castigo. Por ello, está cuestionando la legitimidad del voto. Hay problemas en el sistema electoral EUA dado que no existe un sistema electoral nacional como el Instituto Nacional Electoral de México, pero no es tan dramático como lo está presentando el presidente Trump. Hay un par de tendencias sobre las cuales hay que estar atento durante las próximas semanas. Primero, el sistema electoral está muy descentralizado y, segundo, las leyes y normas electorales son ambiguas y demasiado abiertas a interpretación, por lo que el presidente Trump está teniendo fuerza mayor para desacreditar las elecciones del 2020.

Primero, el sistema electoral es muy descentralizado. Por ejemplo,el Federal Election Commission (FEC por sus siglas en inglés) existe para evaluar las finanzas de campaña y las reglas de origen del debate democrático, por ello el presidente tiene el derecho de nombrar, y el congreso confirma los seis miembros del comisionado como una agencia independiente del gobierno federal. En este momento, hay tres de las seis vacantes y el presidente Trump no ha nombrado nuevas personas para reemplazar a los que se han ido. Eso hace que no tenga mucha fuerza para resolver conflictos potenciales en las elecciones.

Dado que la FEC no acredita las elecciones en sí, significa que cada uno de los estados tienen el deber de hacer las boletas, el conteo y el nombramiento del representante electo por ellos. Aunque la mayoría de las personas piensa que hay dos partidos políticos en los EUA, los republicanos y los demócratas existen en el contexto de un par de partidos independientes como el Partido Verde. En realidad, hay 102 partidos principales en los EUA; dos por cada uno de los estados en el partido nacional del comité de los demócratas y el partido nacional del comité de los republicanos.

En este sentido, los estados y sus partidos organizan las boletas. Por lo cual hay diferentes maneras de votar en las elecciones. Hay reglas diferentes para inscribirse por distrito, condado y estado. Algunos no tienen la opción de votar por correo, otros sí; otros pueden regresar la boleta por fax y otros por correo electrónico, otros más sólo en persona. Este año, de pandemia, algunos segmentos de legislación han sido cambiados para cambiar la forma tanto de recolectar las boletas, como de rellenarlas. El voto en EUA no es obligatorio, por lo que entre los votantes pasa que sólo la mitad vota en las elecciones nacionales, y eso es mucho más que las elecciones locales para alcaldes, representantes, senadores a legislaturas estatales o a nivel nacional. De esta forma, la tasa de participación de votantes siempre es mayor en los años electorales presidenciales.

Foto: Reuters

También existen algunas fechas importantes para la elección, aunque el sistema es muy descentralizado. Por eso muchos de los candidatos creen que hay una “estación de elecciones” por parte del voto este año.

Segundo, aunque los EUA han tenido una democracia por muchos años, el proceso electoral está basado en normas electorales más que en leyes. Por lo cual las leyes que gobierna el sistema electoral son confusas y bastante abiertas a interpretación. La táctica de algunos es usar esta ambigüedad para abrir espacios de intervención por parte de abogados en su aclaración de la ley.

Por ejemplo, aunque muchos estados ya han entregado las boletas desde la semana pasada para los que van a votar a distancia. Algunos estados ya han contado las boletas que les han llegado, pero otros van a esperar hasta el día exacto de la elección, el 3 de noviembre. Es bastante claro que no van a poder contar los votos a tiempo de un día a la noche, por lo cual es muy probable que no tendremos el ganador esa noche. Si no es un resultado absoluto o contundente para el vicepresidente Joe Biden por el colegio electoral y el voto popular, analistas se están preparando para un momento de incertidumbre que Estados Unidos no ha vivido en toda su historia.

En este sentido, estados indecisos como Michigan, Wisconsin, Pennsylvania, Arizona, Florida, Carolina del Norte son las principales entidades de batalla, pero Georgia, Minnesota, Iowa e, incluso ,Texas podrían ver resultados muy cerrados. Asimismo, los estados con legislaturas y gobernadores divididos, como Michigan, Wisconsin y Pensilvania podrían aprovechar sus gubernaturas para seleccionar un ganador antes de saber el conteo final. De tal forma que pueda ser electo ese representante por el congreso local y no por la mayoría del voto popular de la entidad. En esas circunstancias, los estados indecisos pueden contar con una elección reñida que sea atraída por un juez y finalmente por la Corte Suprema. El proceso anterior argumenta que la elección pueda entrar en los estados indecisos en una alta incertidumbre electoral.

Las fechas entre el día de las elecciones (noviembre 3) y el momento en que el nuevo presidente electo asume el cargo (20 de enero) comprenden 79 días, cuidadosamente delimitados por la ley. Entre ellos se encuentran “el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre”, este año el 14 de diciembre, cuando se reúnen los electores colegiados de los 50 estados y el Distrito de Columbia para emitir sus votos para presidente. También el 3 de enero, cuando se congregan el Congreso recién elegido y el 6 de enero cuando ambas Cámaras del Congreso se reúnen para el conteo formal del voto electoral. Estas fechas son claras en la ley, pero está abierta a interpretación en cuanto a cómo manejar una situación donde exista una disputa sobre los votos.

Por lo pronto, no sería sino hasta el 20 de enero que sabríamos con certeza quién ganó las elecciones en EUA y quién se queda en la presidencia. Y ahora con el presidente Trump enfermo, estamos con mayor incertidumbre, sumado a la caótica situación del gobierno. De esta manera, continuaríamos con preguntas en el aire no sólo sobre el presidente actual, sino con el proceso electoral, la credibilidad de las boletas electrónicas y su envío por correo postal, hasta la propia sucesión en el poder. Depende lo que pase con las instituciones democráticas estadounidenses que han sido el símbolo para muchos países, el mundo está en vilo.

***

*Dra. Heidi Jane Smith, ciudadana estadounidense que vota en el estado de Minnesota y cuenta con un doctorado en Asuntos Públicos por la Universidad Internacional de la Florida. Asimismo, es profesora investigadora en el Departamento de Economía en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México.

Rumbo a la elección presidencial en Estados Unidos, el Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana presenta, en Aristegui Noticias, un amplio monitoreo sobre las claves y desafíos que entraña este importante proceso.




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Neto

Soy Neto, creador de LaNetaNeta.com Me apasiona leer y aprender, disfruto escribir y compartir publicaciones interesantes con el publico.

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