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Las seis Américas del ‘impeachment’



Hay tantas californias como versiones del impeachment de Donald Trump. Al menos, cuatro. La primera es el sofisticado, extraordinariamente rico y progresista San Francisco, el hogar político de Nancy Pelosi, líder de los demócratas en la Cámara de Representantes y la mujer con más poder en Washington en 2019. Otra California muy distinta es la de Kevin McCarthy, líder de los republicanos de la Cámara y por tanto de la oposición a Pelosi. McCarthy es de Bakersfield, una ciudad empobrecida del interior desértico, que vive del campo y donde las casas valen la mitad que en San Francisco.
Una tercera es Burbank, centro de la industria del espectáculo en Los Ángeles y hogar político del demócrata Adam Schiff, el presidente del Comité de Inteligencia que ha realizado la investigación de la conducta de Trump y ha recomendado su destitución. Y una cuarta versión de California es la de Devin Nunes, la némesis de Schiff en ese mismo comité y acérrimo defensor del presidente. Nunes es de Fresno, la capital agrícola de California con problemas muy distintos a los de Hollywood.
El origen de cada uno de estos cuatro californianos explica mucho de su posición política y sirve como metáfora de las divisiones entre campo y ciudad, costa e interior, que están desgarrando la política norteamericana. Los debates que los norteamericanos han visto en televisión entre estos cuatro congresistas han sido una acertada representación de las dos américas discutiendo en el Congreso. En 2016, Donald Trump solo ganó en el 35% de las ciudades de más de 50.000 habitantes. No ganó en ninguna de más de un millón.
Más profundo aún ha sido el contraste posterior. Cuando el proceso de impeachment llegó al Comité de Justicia cayó en manos de dos hombres que representan esa división norteamericana como pocos. Doug Collins fue el republicano que trató de defender al presidente de lo que considera un linchamiento político injusto. Collins es de un distrito rural del norte de Georgia con menos habitantes que Bakersfield. El presidente del Comité de Justicia, el hombre que encargado de dar la forma jurídica definitiva al impeachment, es Jerry Nadler, un veterano demócrata cuyo distrito abarca la parte oeste de Manhattan.
Los demócratas de este proceso (Pelosi, Schiff y Nadler) no pueden ser más representativos de todo lo que desprecian los republicanos de las élites de Nueva York y California. Sus contrapartes republicanas (McCarthy, Nunes y Collins) son arquetipos del interior rural, la América idealizada que va a misa y se gana el pan con sus propias manos. Estos son los seis congresistas que han representado a los norteamericanos en este histórico proceso, y cuyas biografías estarán para siempre ligadas al impeachment del presidente número 45 de Estados Unidos:


Nancy Pelosi (Demócrata de San Francisco, California)
El pasado diciembre, Nancy Pelosi se convirtió de nuevo en la presidenta de la Cámara de Representantes después de la victoria demócrata en las elecciones legislativas. Desde el minuto uno sabía que debía gestionar las ganas de los demócratas de iniciar un impeachment contra Trump. Pelosi tiene 79 años y es la congresista de San Francisco. No de los alrededores, de San Francisco. Su distrito es 100% urbano. Menos de la mitad de los residentes son blancos, el 43% habla un segundo idioma y el 55% tiene un título universitario (la media de EE UU es 30%). El precio medio de una casa es 900.000 dólares, el más alto de Estados Unidos. Pelosi viene de un país absolutamente desconocido para el votante medio de Donald Trump. Como líder de los demócratas, el pasado 24 de septiembre autorizó que comenzara el proceso de impeachment. “No es placentero”, dijo. “Puede ser divisivo. No nos alegra en absoluto. Es descorazonador. Pero el presidente no nos ha dejado otra opción”.


Kevin McCarthy (Republicano de Bakersfield, California)
Kevin McCarthy se convirtió el pasado diciembre en el primer californiano al frente de los republicanos de la Cámara de Representantes, un puesto que había estado codiciando años. Desafortunadamente, ascendió cuando los republicanos pasaban a la oposición. Originalmente un escéptico sobre Donald Trump, ha liderado los argumentos republicanos contra el impeachment, pero incapaz de frenar el proceso. McCarthy, de 54 años, viene de otra California que no es la de Pelosi. Bakersfield es una ciudad de 380.000 habitantes al norte de Los Ángeles que es la puerta al valle de San Joaquín. A pesar de tener más de un 40% de población hispana, son en su mayoría trabajadores del campo inmigrantes. McCarthy representa a una California ranchera y rural que se siente olvidada por las ciudades costeras.


Adam Schiff (Demócrata de Los Ángeles, California)
La oficina de congresista de Adam Schiff está en Hollywood Boulevard, a un par de kilómetros del teatro donde se entregan los Oscar. Su distrito abarca Burbank y, en general, todo el centro de la industria global del espectáculo en Los Ángeles. Abogado de 59 años y nacido en Massachusetts, Schiff no era especialmente conocido hasta que le tocó lidiar, primero, con la investigación de la trama rusa, y luego, con la investigación del impeachment como presidente del Comité de Inteligencia. Se ha hecho famoso a nivel nacional con cierto aire de flemático, tratando de parecer lo más ecuánime y profesional posible en televisión. En el distrito de Schiff las casas valen 600.000 dólares de media y el 40% tiene un título universitario. Para la derecha, es el arquetipo del progresista de Hollywood, y con razón. Literalmente, sus votantes son las personas que hacen las series y las películas que ve todo el país.


Devin Nunes (Republicano de Fresno, California)
Devin Nunes es el congresista de parte de Fresno, la capital de la zona agrícola más rica de Estados Unidos, al norte del valle de San Joaquín, California. Nunes, de 46 años trabajó en una granja familiar y entró en política hace dos décadas. Era un congresista republicano respetado hasta que llegó Donald Trump. Desde enero de 2017 no solo se convirtió en un fanático guardián del presidente, sino que no ha dudado en hacer trabajos dudosos para él. Como presidente del Comité de Inteligencia se coordinó con la Casa Blanca en la investigación de la trama rusa y promovió teorías conspirativas sobre el papel del FBI. A pesar de que su distrito es latino en un 45%, su escaño depende del apoyo de los ganaderos y agricultores que controlan las grandes producciones de fruta y verdura de California. En 2018, su figura era ya tan controvertida que por primera vez estuvo en riesgo su reelección. Nunes ha puesto demandas por difamación contra el periódico local y contra una cuenta satírica de Twitter que se llama Devin Nunes Cow (la vaca de Devin Nunes). El contraste entre Schiff y Nunes, o entre Hollywood y Fresno, ha sido uno de los más significativos de este proceso.


Jerry Nadler (Demócrata de Manhattan, Nueva York)
El distrito 10 de Nueva York no ha votado por un congresista republicano desde 1920. Abarca la zona financiera, parte de Brooklyn, Greenwich Village y el Upper East Side de la ciudad. Jerrold Jerry Nadler, judío de 72 años, ocupa este escaño ferozmente demócrata desde 2013. Ya era uno de los demócratas más respetados del Congreso antes de que le tocara la tarea histórica de leer en alto los cargos para la destitución del presidente. “Hoy es un día triste y solemne”, dijo el pasado 13 de diciembre después de cumplir con ese encargo. Al igual que Pelosi, Nadler es el arquetipo de todos los prejuicios que la derecha rural tiene contra las élites de las costas. Su distrito, con mayoría blanca, más de un 30% de extranjeros y con un precio medio de las casas de más de medio millón de dólares, votó demócrata en un 78%.


Doug Collins (Republicano de Gainesville, Georgia)
Las fotos de Doug Collins entornando los ojos y mirando al techo con impaciencia en las intervenciones de Jerry Nadler han sido algunas de las más utilizadas en el impeachment. Collins, de 53 años, representa el norte de Georgia, el verdadero sur profundo que linda con Kentucky y los montes Apalaches, donde el conservadurismo religioso influye en la política. Es abogado de formación y fue pastor baptista. La ciudad más grande de su distrito es Gainesville, su hogar, que tiene 40.000 habitantes. El distrito es un 87% blanco. La renta media es menos de la mitad que la de San Francisco. El 30% de las casas no tienen Internet. “La mayoría de los americanos no van a las escuelas de abogados”, dijo Collins en el Comité de Justicia. “El pueblo americano va a decir: ‘¿Eh? ¿Qué están haciendo?”.




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