Los Hawks hacen añicos a los Wolves en el retorno de Ricky

Los Minnesota Timberwolves de Ricky Rubio y Juancho Hernángomez siguen sin levantar cabeza desde que su principal estrella, Karl Anthony Towns (KAT), está de baja tras contraer la covid-19. Anoche acumularon su cuarta derrota consecutiva, y la undécima en lo que va la temporada, ante unos Atlanta Hawks en los que sobresalieron Trae Young y Clint Capela.

Ricky volvió a la cancha tras perderse tres partidos por el protocolo de la liga contra el virus. Pero Rubio sólo brilló en contadas ocasiones y no pudo evitar que el equipo de Minnesota sufriera una nueva paliza ante un Young, que anotó todo con 43 puntos y consiguió el récord anotador de su carrera. Capela tampoco se quedó cortó y logró su primer triple-doble con 13 puntos, 19 rebotes y 10 tapones.

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Los dos jugadores de los Hawks resumieron las principales dolencias de unos Wolves cargados de jugadores jóvenes sin experiencia: una defensa inexistente y un capacidad de rebote ínfima.

En ataque, los de Atlanta hicieron trizas la endeble defensa de los Wolves. Excepto en el primer cuarto en el que los jugadores de Minnesota plantaron cara a los de Atlanta y se pusieron por delante en el marcador en cuatro ocasiones durante ese periodo, los Timberwolves fueron incapaces de hacer una selección de tiro decente.

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El base D’Angelo Russell, en otras ocasiones el principal anotador del equipo, se quedó en 9 puntos en todo el partido, con un 22 % de acierto y un triple de los cinco intentados (un 20 %). Rubio, que sólo anotó 4 puntos tras 14 minutos de juego, se tuvo que contentar con un porcentaje del 33 % en los tiros de dos y un 0 % en los triples (0 de 2 intentos).

En frente, Young tuvo una noche gloriosa. Si su defensor le dejaba espacio, lo cual no fue muy difícil, se marcaba triples desde la azotea (convirtió 8 de los 12 triples que intentó). Y cuando quería se arrancaba hacia la pintura y terminaba debajo del aro.

Young, que jugó 31 minutos, tuvo un porcentaje de acierto de dos puntos del 63,6 % y del 66,7 % en los triples. Además se hizo con 4 rebotes y 5 asistencias.

MIentras, Capela explotó al máximo la ausencia de Towns: dominó el rebote bajo el aro propio y contrario; y dio una clase magistral de taponeo en su área. El triple-doble del hombre alto de Atlanta tiene el valor añadido que es el primero de la NBA desde 2018 que incluye dobles dígitos en el apartado de tapones.

El partido se inició con igualdad. El líder del marcador cambio en ocho ocasiones durante los primeros 12 minutos. Con un 7-10 en el marcador, entró Rubio en la cancha y el base español consiguió imponer una cierta disciplina a sus compañeros tanto en defensa como en ataque.

Cuando Rubio fue sustituido por Russell a falta de 1.15 para el final del cuarto, el marcador estaba en un 19-19. Pero con Russell al frente del equipo, los Wolves recibieron un parcial de 0-7 que condenó el primer cuarto. Tras los 12 primeros minutos, el marcador señalaba un 19-25 en el marcado para el equipo de Atlanta.

El entrenador de los Wolves, Ryan Sunders, decidió que Rubio empezase el segundo cuarto ante el pobre rendimiento de Russell. Pero fue inútil. Cuando Rubio fue sustituido a falta de 8.18 para el descanso, los de Atlanta estaban 10 puntos por delante en el marcador, con el tándem Young-Capela volviendo loco a los Wolves.

Un ejemplo fue una de las últimas jugadas del segundo cuarto. Capela falla su segundo tiro libre, se hace con su propio rebote, pasa a Young que termina la jugada con un triple con los Wolves de espectadores.

Al llegar al descanso, el marcador era un claro 43-62 para los de Atlanta.

La segunda mitad fue para olvidar, con un Saunders desgañitado, lo que le valió una técnica, y unos Wolves que ya no se pueden hundir más en el fondo de la Conferencia Oeste, con 11 derrotas y sólo 3 victorias.


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