Los planes de estímulo de Trump rescataron de la pobreza a casi 8,5 millones de estadounidenses

Reparto de cajas con alimentos en Marks (Mississippi), el pasado 24 de mayo.
Reparto de cajas con alimentos en Marks (Mississippi), el pasado 24 de mayo.RORY DOYLE / Reuters

La pobreza se redujo en general en 2020 en EE UU como resultado de los planes de estímulo masivos y las ayudas por desempleo. La respuesta de la Administración de Donald Trump a la peor crisis económica desde la Gran Depresión evitó que amplias capas de la población se abismaran en la pobreza pese a que el índice repuntó levemente, hasta el 11,4%, el año pasado. Las ayudas del Gobierno contra la pandemia rebajaron ese índice hasta el 9,1%, según los datos publicados este martes por la Oficina del Censo de EE UU. La rápida respuesta del Congreso, y la prórroga de las ayudas de desempleo, fueron un salvavidas para los estadounidenses con bajos ingresos, un éxito que, según la Casa Blanca, avala el ambicioso plan de ayudas que el ahora presidente, Joe Biden, pretende sacar adelante.

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En comparación con el año previo a la pandemia, el ingreso medio de los hogares en 2020 bajó un 2,9%, por las consecuencias negativas en el mercado laboral y el parón de la actividad económica por el confinamiento. Fue la primera reducción “estadísticamente significativa” en la renta media de los hogares desde 2011, según la evaluación de la propia Oficina del Censo.

Esa disminución provocó el aumento provisional del índice de pobreza en 2020: unos 3,3 millones más que el año anterior, hasta llegar a un total de 37,2 millones de personas. No obstante, gracias a las ayudas y subsidios distribuidos por el Gobierno desde marzo de 2020, cuando empezó la pandemia, la denominada medida suplementaria de pobreza se redujo al 9,1% el año pasado, frente al 11,8% de 2019. Casi 8,5 millones de personas salieron de la pobreza, un logro sin precedentes en un solo año atribuible en gran medida a los estímulos del Gobierno federal.

Entre el paquete de estímulos aprobados como plan de choque antipandémico figura la inyección de cheques de 1.200 dólares para la población de bajos ingresos. Según la Oficina, estos cheques sacaron de la pobreza a 11,7 millones de personas en 2020 e impidieron que otros 5,5 millones de estadounidenses cayeran en ella. Se define pobreza como el ingreso anual inferior a los 26.200 dólares para una familia de cuatro miembros. En 2020 el ingreso medio de los hogares fue de 67.521 dólares, unos 2.000 menos que en 2019.

A medida que la economía se recupera, la Casa Blanca confía en que más estadounidenses puedan encontrar trabajos bien pagados que los mantengan a flote. Pero persisten profundas desigualdades y hay señales preocupantes de que la recuperación podría estancarse, empezando por la ralentización en la creación de empleo en agosto o los estragos de la variante delta del coronavirus, con 150.000 casos diarios. Las mujeres negras e hispanas continúan rezagadas en la recuperación, junto con los trabajadores menos cualificados. El mayor nivel de pobreza se dio entre la población afroamericana, con el 19,5%, seguido por los hispanos, con el 17%, y la población blanca, con un 8,2%. Así, mientras los hogares de la comunidad asiática registraron una media de ingresos de 94.900 dólares, seguidos por los de los blancos no hispanos (74.900), los afroamericanos y los hispanos se quedaron por debajo del ingreso medio nacional, con 45.900 y 55.300 dólares, respectivamente.

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El efecto positivo de las ayudas del Gobierno como colchón para la población con menores ingresos avala, según la Casa Blanca, el ambicioso plan de ayudas sociales del presidente Biden, que con una inversión de 3,5 billones de dólares pretende ampliar combatir la pobreza al ampliar la cobertura social, con medidas tales como educación preescolar universal, mayor desgravación por hijo, bajas remuneradas o ampliación de los programas Medicare, la cobertura de seguridad social pública para mayores de 65 años, y Medicaid, para personas sin recursos. Los buenos datos del salvavidas federal en 2020 son para la Casa Blanca el mejor ejemplo de cómo recursos adicionales pueden marcar una diferencia sustancial entre la disminución de la pobreza y una desigualdad aún más acusada. El empeño de la Casa Blanca, no obstante, no está exento de escollos, el primero de ellos la resistencia de algunos demócratas moderados a apoyar una inversión tan colosal, por temor al déficit o rechazo a subir los impuestos a las rentas más altas.

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