Ni conformes ni descontentos

Ni conformes ni descontentos

Ni conformes ni descontentos se marcharan hoy de Montilivi. El equipo, seis partidos después, sigue sin lograr la victoria, aunque también es cierto que se han visto síntomas de mejora donde el equipo estaba siendo más blanco.

Se ha vuelto a encajar, aunque no ha sido del mismo modo que se estaba acostumbrado el aficionado gerundense, es decir, de errores clamorosos. Kike Barja ha sido el encargado de limpiar las telarañas a la portería de Gazzaniga, que a pesar de su altura, ha visto como la parábola del disparo del jugador navarro era prácticamente imposible de atajar.

El Girona tenía una misión por delante de muchas otras, dar un vuelco a la imagen defensiva. Los cambios han sido protagonistas por las 72 horas que separaban el último partido de éste, pero el equipo ha sabido apaciguar la marea de errores que estaba cuajando.

David López volvió al once titular y se notó que en Girona se le echaba de menos. No sólo marcó el tanto del empate, sino que estuvo notable a nivel defensivo. Él y su único acompañante en el eje de la zaga, Santi Bueno, dieron la seguridad a Gazzaniga, otro de los nuevos en las filas de Míchel. El guardameta ha llegado para quedarse, así lo reconoció el técnico vallecano, matizando que Juan Carlos volverá a la portería si se gana de nuevo la oportunidad.

Así pues, el Girona se marcha a casa con un punto que sabe a poco, pero que deja otro sabor de boca que el de los anteriores partidos. No se equivoca el míster cuando dice que, si este punto se hubiese logrado tras una buena racha, el público rojiblanco se hubiese ido más contento a casa.

La semana que viene se avecina el Bernabéu y será difícil revertir la racha en feudo madridista, aunque la ilusión y el trabajo harán que la esperanza no se pierda hasta el final para poder dar el campanazo en la capital.




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