Niña de Maryland da clases de inglés a niños en Latinoamérica

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Con apenas 14 años, una niña del estado de Maryland está impactando la vida de decenas de estudiantes en Latinoamérica. 

Stephanie Juárez no es una niña común y corriente. Cursa el octavo grado por la mañana y por las tardes sirve como instructora de inglés para niños en Latinoamérica. 

Ella dice que se inspiró en la historia de sus padres migrantes para cambiarle la vida a otros, para un programa que ella misma creó. 

“Yo pensé que darles clases a ellos les podría ayudar en sus futuros, especialmente en sus trabajos para que ellos no tengan la necesidad de emigrar a otro país, si no estar en sus países y tener una vida mejor allí también”, dijo Stephanie.

La menor contó que hizo un llamado en redes sociales y su proyecto arrancó con niños. Sus alumnos residen en varios países de Latinoamérica y dicen estar agradecidos por la instrucción.

“A mis papás les ayuda mucho económicamente porque no tienen que pagar nada. En otras escuelas tienen que pagar muchísimo dinero para hacer unas clases de inglés”, dijo Aimar Cisneros, un estudiante en México.  

Josué Palma, un estudiante de El Salvador, dice que “estas clases me han ayudado a aprender nuevas cosas… entonces estoy agradecido con Stephanie porque me ha ayudado a aprender inglés”.

Una niña de nueve años abogará ante el Congreso por un programa nacional de donantes de médula ósea que distribuya equipos de pruebas gratuitos a comunidades desatendidas.

Lo que sus alumnos no saben es que Stephanie al igual que ellos enfrenta limitaciones económicas. La pequeña gran maestra anhela tener un par de zapatos formales para ir a la iglesia, algo que en este momento sus padres no le pueden dar.

“Se nos hace complicado porque tenemos cuatro niños y hay prioridades como pagar la renta. Entonces yo de madre, me parte el corazón porque yo sí quiero darles todo a ellos, lo que uno no tuvo”, dijo Angélica Sánchez, la madre de Stephanie.

En silencio, ella inició un nuevo proyecto: la elaboración de piñatas para comprarse sus soñados zapatos.  

“Yo soy la más mayor de la familia, de mis hermanos y yo estoy viendo la necesidad que tienen mis padres de trabajar. Estoy viendo que no les alcanza el dinero y pues me gustaría ayudar de una manera y para comprarme los zapatos para ir a la iglesia”, dijo Stephanie.  

Actualmente, un total de 38 niños en México, Centroamérica y Suramérica son parte de su programa. La jovencita no planea parar e insta a otros a establecer programas similares.


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