Nominados de Biden enfrentan obstáculos para ser aprobados por el Senado

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, lleva más de un mes en el poder, pero tiene el Gabinete a medias, ya que el Senado tan solo ha confirmado a nueve de sus 23 miembros y tiene en jaque a por lo menos uno.

El propio Biden lamentó este miércoles tener a tan pocos de sus nominados sentados alrededor de la mesa del Gabinete.

A estas alturas, la mayoría de presidentes anteriores tenían el Gabinete completo o casi, pero el bloqueo de los republicanos al inicio del mandato, el juicio político contra Donald Trump y la débil mayoría demócrata han retrasado su composición.

Al contar los demócratas con 50 escaños en el Senado, los mismos que los republicanos, Biden no puede permitirse ni una sola deserción en sus filas en las votaciones estratégicas, un delicado equilibrio que de bien seguro le perseguirá durante su gestión.

De hecho, ha sido el senador demócrata por West Virginia, Joe Manchin, el más moderado de su partido y al que muchos consideran el hombre con más poder en el Senado, el que ha hecho descarrilar, al menos aparentemente, la primera confirmación.

NEERA TANDEN, UNA VIDA AL LADO DE LOS CLINTON

Se trata de Neera Tanden, una exasesora de Hillary Clinton a la que Biden ha nombrado como directora de la Oficina de Administración y Presupuesto de Estados Unidos, un cargo con categoría ministerial.

Tanden lleva en su historial decenas de tuits incendiarios contra muchos de los senadores republicanos, que se han tomado su nominación como algo personal, pero también contra algunos demócratas, como el progresista Bernie Sanders.

Sanders, de hecho, preside uno de los dos comités que tienen que dar la primera luz verde a Tanden antes de que pueda hacerlo el pleno del Senado y este miércoles suspendió la votación prevista al considerar que “no tenía los votos” para superarla, un mal augurio para la exasesora de Clinton.

El propio Sanders no ha hecho público si la apoyará o no.

A diferencia de las vacunas de Pfizer y Moderna, ésta requiere una sola dosis.

Aunque la mayoría en los pasillos del Congreso da por muerta la confirmación de Tanden, la Casa Blanca se ha enrocado en su defensa, ha dicho que no tiene “plan B” y considera que aún queda una vía posible para su confirmación.

Sanders a un lado, la pelota está ahora en el tejado de la senadora demócrata Kyrsten Sinema y de la republicana Lisa Murkowski, dos de las voces más moderadas de la Cámara Alta que aún sopesan qué hacer con Tanden.

Mientras la Casa Blanca negocia con ambas, el número tres de los republicanos en el Senado, John Cornyn, dio este martes un “consejo de amigo” a Biden al urgirle que retire a Tanden antes de que salga derrotada en una votación.

Y muchos demócratas también están abogando de puertas adentro por sustituirla por Shalanda Young, la que tenía que ser su número dos.

OTROS DOS NOMINADOS EN APUROS

También están en la cuerda floja el nominado para ser secretario de Salud, Xavier Becerra, y la nominada como secretaria del Interior, Deb Haaland, aunque esta última recibió este miércoles el importante apoyo de Manchin, que había dicho días antes que estaba “indeciso”.

Haaland sería la primera persona con raíces nativas con un cargo ministerial y estaría, de ser confirmada al frente de Interior, encargada de gestionar las tierras federales que en muchos casos el Gobierno quitó a sus ancestros.

Un juez federal de Estados Unidos prohibió indefinidamente el martes en la noche que el gobierno del presidente Joe Biden imponga una moratoria de 100 días a la mayoría de las deportaciones.

Los republicanos parecen bastante unidos en contra de Haaland, a la que consideran “radical” por sus ideales progresistas en materia medioambiental y en oposición a la extracción de petróleo y gas en las tierras federales.

De Becerra, por su parte, sus detractores no ven claro que apoye un sistema de salud público y universal conocido como “Medicare for All”, que aunque no está en la agenda de Biden pondría en apuros al lucrativo negocio médico en Estados Unidos.

Biden prometió durante la campaña que trabajaría para gobernar con el apoyo de los republicanos más moderados, pero mantener en línea a sus 50 senadores se está convirtiendo en un reto más urgente para el nuevo presidente.




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