Putin firma la ley que le permitirá perpetuarse en el poder


El presidente ruso, Vladímir Putin, ya ha puesto su contador de mandatos presidenciales a cero. El líder ruso ha firmado la ley que le permitirá, si así lo desea, volver a concurrir a otras dos elecciones presidenciales y perpetuarse en el poder. Con esta última firma consagra la norma, hecha prácticamente a su medida, que reescribe la Constitución para permitirle evitar el punto que dispone que el presidente no puede ocupar el cargo más de dos mandatos consecutivos. La polémica medida, que se ha tramitado durante un año y que se sometió a una consulta popular con la que el Kremlin quería darle un cariz de aprobación ciudadana ante las duras críticas de la oposición, da la oportunidad a Putin de seguir ocupando el sillón presidencial hasta 2036.

La ley, que se ha publicado este lunes en el boletín oficial ruso, limita a dos los mandatos presidenciales; y no solo dos consecutivos, como ahora, lo que permitió a Putin alternar dos mandatos seguidos con uno como primer ministro, y vuelta a la presidencia. Sin embargo, la ley marca específicamente que quienes se desempeñaron como presidente de Rusia antes de la entrada en vigor de las enmiendas a la Constitución ya no tienen prohibido volver al puesto. Y eso reiniciaría las oportunidades de Putin, de 68 años, aunque también las de su aliado Dmitri Medvédev, el hombre que le sustituyó para guardarle el sillón del Kremlin durante un mandato, entre 2008 y 2012, cuando el líder ruso se vio obligado a dejar la presidencia y ocupar el cargo de primer ministro precisamente porque la Constitución no le permitía volver a presentarse por tercera vez consecutiva. En 2012, Putin volvió a concurrir y se cambió la Constitución para ampliar el mandato presidencial de cuatro a seis años. Las maniobras dieron lugar a protestas multitudinarias en todo el país.

Con los cambios constitucionales, que no solo ponen su contador a cero sino que equivalen a todo un paquete de medidas que hace de Rusia un país más conservador y nacionalista, habla de patriotismo y de religión, Putin se garantiza también que ningún otro presidente tenga tanto poder como ha ostentado él. Su maniobra de alternar presidencia con el puesto de primer ministro ya no será posible.

El presidente ruso, que en teoría debía haberse retirado en 2024, cuando finaliza su mandato actual, es muy críptico sobre su futuro y evita pronunciarse sobre sus posibles planes políticos. Los analistas creen, de hecho, que las modificaciones a la Constitución rusa son sobre todo una fórmula para dejarse todas las puertas abiertas y para relajar los posibles bailes de sables en torno a su sucesión. De momento, no hay delfín a la vista. Además, con las nuevas leyes, Putin garantiza para sí mismo y para Medvédev ―y en cierta forma para los familiares de ambos, sus bienes o empresas― inmunidad de por vida. Medvédev, que sigue al lado de Putin, es ahora el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia.

La reforma, que llega cuando Putin, que ha permanecido durante la mayor parte de la pandemia en su residencia de las afueras de Moscú y sin apenas actos públicos en abierto, se encuentra en uno de sus momentos más bajos de popularidad (aunque sigue estando en un 60%, alto para los estándares occidentales), sobre todo por la crisis sanitaria, el descontento social, la economía y el caso del opositor Alexéi Navalni, envenenado el pasado verano en Siberia y que acusa al líder ruso de orquestar su ataque.


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