¿Qué es la ciclosporina? El fármaco que reduce la mortalidad por Covid-19

La lucha contra la pandemia del Covid-19 está siendo un gran reto para profesionales sanitarios y científicos de todo el mundo. Se están realizando diversas investigaciones para el tratamiento de la enfermedad. Uno de los fármacos que está dando mejores resultados es la ciclosporina. Se trata de un inmunosupresor que se usa para evitar rechazos en trasplantes. La Universidad Europea y Quirón afirma que podría reducir hasta en un 80% la mortalidad por coronvirus.

Estudio de la ciclosporina como tratamiento anti-Covid

El Hospital Universitario Quirón ha llevado a cabo una investigación en colaboración con la Universidad Europea. Los expertos tomaron una muestra de 600 pacientes con coronavirus, y a los que se les suministró ciclosporina presentaron un 81% menos de probabilidades de fallecer a causa de la enfermedad.

En el estudio, los pacientes presentaban problemas de carácter grave en el aparato respiratorio. Todos fueron tratados con ciclosporina, esteroides y tocilizumab para reducir la respuesta del sistema inmunitario para frenar la inflamación pulmonar. Fue precisamente la ciclosporina el factor diferencial entre la recuperación de unos pacientes y otros.

Según explica el jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, el doctor Daniel Carnevali, gracias a esta investigación han descubierto que la supervivencia de los pacientes tratados con ciclosporina era notablemente mayor respecto a los enfermos que no recibieron este tratamiento.

Aunque los resultados del estudio son muy prometedores, todavía son necesarios ensayos clínicos en los que se pueda aleatorizar entre los pacientes, placebo y ciclosporina, para demostrar su eficacia. Los investigadores recuerdan que por ahora no existe un tratamiento estándar para el coronavirus.

¿Qué es la ciclosporina?

Es un fármaco preventivo que se utiliza habitualmente para evitar rechazos en transplantes de órganos como el corazón, el riñón o el hígado. Frena el desarrollo de determinadas células que por norma general atacarían al tejido transplantado.

También se puede usar para tratar a pacientes con psoriasis, síndrome nefrítico o artritis reumatoide. Enfermedades autoinmunes en las que la respuesta del organismo ataca a las propias células.

Al igual que otros medicamentos, también puede provocar efectos secundarios, algunos de ellos graves, como la aparición de problemas en los riñones o la hipertensión. Los más frecuentes son los siguientes: crecimiento excesivo del vello corporal, dolor de cabeza, presión sanguínea elevada, náuseas, diarrea, fiebre, pérdida de apetito y cansancio.

Aunque es poco frecuente y raro, en algunos casos se pueden desarrollar síntomas muy graves tras el tratamiento con ciclosporina: inflamación del páncreas, desorientación, inconsciencia, hormigueo en manos y pies, y disminución del número de plaquetas en sangre.


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