Resultados de mezclar alcohol y cafeína en el cuerpo

Ya sabes que abusar del alcohol o de la cafeína no es una buena idea por los efectos negativos que pueden producirnos. Sin embargo, en ocasiones puede que no bebamos demasiada cerveza ni demasiado vino en la cena, pero al combinarlo con café desatemos una sensación de malestar en el cuerpo que no se irá sino hasta que el organismo logre depurar las sustancias. Estos son los resultados de mezclar alcohol y cafeína en el cuerpo.

Después de todo, muchos estamos acostumbrados a beber un par de sorbos de una bebida alcohólica para acompañar nuestras comidas diarias. Y no es nada extraño que luego disfrutemos un café. Pero, ¿qué pasa en el metabolismo al mezclar estos alimentos?

Esto es justamente lo que se preguntaron científicos de la Clínica Cleveland como la doctora Jamile Wakim-Fleming, gastroenteróloga especializada en trastornos hepáticos, quienes intentaron averiguar cómo funcionaban ambas bebidas al consumirse en simultáneo.

Los resultados de mezclar alcohol y cafeína en el cuerpo

Y la primera conclusión a la que llegaron es que, si combinamos el alcohol con el café, probablemente acabemos bebiendo más alcohol. Estos expertos explican que el problema está en que el café inhibe las alertas del cuerpo indicando que ya hemos bebido demasiado. Anular las señales del organismo que normalmente nos ayudarían a detener la ingesta de vino o cerveza no es una buena idea.

Para confirmar esta hipótesis, realizaron estudios en bebedores de 15 a 23 años en los Estados Unidos, dividiéndolos entre los que reunían en sus cócteles alcohol y cafeína, y los que sólo bebían alcohol. Los primeros podían finalizar la noche bebiendo hasta cuatro veces más.

Un consumo descontrolado de alcohol aumenta las posibilidades de conducir ebrio, sufrir lesiones, etc.

El sistema cardiovascular, otra víctima

Más allá del comportamiento a corto plazo, la combinación alcohol y cafeína puede repercutir en el funcionamiento cardiovascular. Ingiriendo estas sustancias al mismo tiempo se eleva la presión arterial y la frecuencia cardíaca, una problemática que no suele provocar inconvenientes si se da de forma pasajera pero que podría amenazar la vida del paciente a largo plazo.

Por otro lado, la deshidratación generada por estas bebidas favorece la pérdida de líquido a través del intestino y puede obligar a que el paciente sea internado para una evaluación completa de este problema y su posterior estabilización.

En resumen, mejor espaciar el consumo de bebidas alcohólicas y cafeína todo lo posible o nuestro metabolismo pagará las consecuencias.


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