Sánchez equipara a la derecha española con el trumpismo: “Cuando hablan de derogar el sanchismo, lo que el PP y Vox buscan es destruir”

Sánchez equipara a la derecha española con el trumpismo: “Cuando hablan de derogar el sanchismo, lo que el PP y Vox buscan es destruir”

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El 23 de julio será un todo o nada para el PSOE. Lo que los socialistas se tengan que decir sobre el desastre electoral del 28-M, que arrambló con casi todo su poder institucional, ha quedado postergado para después del plebiscito en el que los españoles tendrán que elegir entre un Gobierno de izquierdas con sus aliados periféricos o del PP con Vox. Una ola conservadora y con tintes trumpistas que se va extendiendo por toda Europa y frente a la que Pedro Sánchez ha instado a sus diputados y senadores a convertir España en uno de sus escasos muros de contención. “España no es inmune a esa corriente reaccionaria, pero podemos pararla, por nuestros y por nuestras hijas, por nuestros mayores. El PSOE debe parar esta corriente reaccionaria y vamos a ganar las elecciones”, ha instado en un alegato que ha levantado de sus asientos a los diputados y senadores convocados en el Congreso, de donde han salido con la incertidumbre de si repetirán en las listas ―no se prevén grandes cambios, aunque se prevé abrir un hueco a varios ministros e incluso a algunos alcaldes que el domingo vencieron en sus ciudades pero perderán el Ayuntamiento― pero sí con la determinación de hacer campaña en pleno estío y pese a la hecatombe del 28 de mayo. “¡Lo vamos a dar todo para ganar las elecciones y las vamos a ganar sin ninguna duda!”, ha manifestado Patxi López, portavoz en el Parlamento, que ha animado el ambiente antes de que hablara Sánchez. Si el domingo por la noche era de funeral, ahora es de determinación. Por mucho que el PSOE perdiera 400.000 votos en una noche desastrosa que nadie quiso ver y en la que pasó de sacarle los más de 1,5 millones de papeletas al PP en 2019 a verse superado en más de 750.000.

“Ningún líder que merezca serlo puede mirar a otro lado cuando los suyos sufren un castigo tan inmerecido e injusto como el que han sufrido”, ha afirmado Sánchez en su justificación del adelanto de las elecciones legislativas. Con sus palabras ha reconocido ante los cargos electos de las Cortes, como ya hizo el lunes en una declaración en La Moncloa y después ante la dirección del PSOE, que asume el resultado “en primera persona” y que el mensaje de antisanchismo lo habían pagado numerosos alcaldes y barones socialistas. “El sentido del voto trasladó un mensaje que iba más allá del espacio municipal y autonómico. Ese resultado supone un retroceso del poder institucional del PSOE, y que formidables alcaldes y presidentes autonómicos se verán desplazados, aunque muchos de ellos han podido mejorar sus resultados… Por eso yo no podía desentenderme de su suerte y no podía continuar como si no hubiera ocurrido nada. Y tomé la decisión con mi conciencia, pensando en mis compañeros. Tenía que dar un paso al frente. Por supuesto que me gusta más ganar que perder, pero cuando más me duele perder es cuando las consecuencias recaen sobre personas a las que quiero y admiro”, ha argumentado en una intervención de poco más de media hora. A su término, ningún diputado o senador ha pedido la palabra. Lo que sí ha habido es un aplauso unánime que se ha alargado varios minutos. “Bastante ya dijo Pedro”, razonaba un diputado muy cercano al presidente del Gobierno. “El discurso ha gustado, ha apelado al orgullo”, compartía un senador, que reconocía que el partido se sumergirá hasta la próxima semana en el diseño de las listas a las Cortes. “Me gustaría ser parte del futuro”, se postuló la exvicepresidenta Carmen Calvo. “Llevo más de cuatro décadas a disposición del partido”, dijo José Luis Ábalos, exministro y exsecretario de Organización.

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Asumida la responsabilidad en carne propia, Sánchez ha concentrado todos sus esfuerzos en distinguir el proyecto socialdemócrata para España del que representan “el tándem de la extrema derecha y la derecha extrema”. “No hay distinción alguna entre el PP y Vox. Ha quedado claro en las formas y en la agenda de contrarreformas que llevan en sus programas”, ha sentenciado en una reunión en la que ha hecho un llamamiento a concentrar el voto útil. “Hay que clarificar la situación, lo mejor es que los españoles tomen la palabra y se pronuncien. Lo que se decida el 23 de julio va a ser decisivo para España y afectará a la próxima década. Por eso, para los próximos cuatro años necesito contar con un respaldo fuerte y rotundo”, ha jaleado Sánchez en una intervención muy reivindicativa y empática ―una cualidad que no figura entre sus fortalezas― con la que busca impedir que la derecha culmine un cambio de ciclo que ellos mismos dan por hecho desde hace meses.

“Cuando hablan de derogar el sanchismo, lo que buscan el PP y Vox es destruir y desmantelar lo conquistado”, ha sido tajante Sánchez en su llamamiento a ”no bajar los brazos”. Y para lograrlo, el presidente ha incidido en las políticas de su Gobierno, como la subida de las pensiones conforme al IPC, la reforma laboral o el incremento del salario mínimo, siempre con el rechazo de la derecha. “No son muy explícitos a la hora de explicar que es derogar el sanchismo, pero podemos intuirlo. ¿Acaso derogar el aumento del SMI y volver a los 735 euros? [Ahora está en 1.080] ¿Tal vez quieran derogar la reforma laboral y devolver la precariedad a los contratos? ¿O derogar la ley de muerte digna y la de vivienda? ¿O suprimir los impuestos a energéticas y volver a sus amnistías fiscales? ¿Acaso quieran suprimir las becas para la mayoría y recortar el sistema sanitario? ¿O frenar las energías renovables con sus gobiernos negacionistas?”, ha planteado el líder del PSOE. “Sabemos a qué intereses sirven y recordamos lo que hicieron en la crisis financiera. Y podemos deducir la aportación de Vox en libertades, democracia y compromiso europeo”, ha concluido. Los socialistas tienen marcada a fuego la fecha del 17 de junio: ese día se constituyen los ayuntamientos y en muchos el PP depende de Vox. En Ferraz y La Moncloa entienden que, ahora sí, esos pactos deberían ser un acicate para un acicate para sus votantes.

La vicesecretaria general del PSOE y ministra de Hacienda, María Jesús Montero; el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez y la presidenta del PSOE y vicepresidenta del Senado, Cristina Narbona, a su llegada a una reunión con los diputados y senadores socialistas, este miércoles.Samuel Sánchez

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Sánchez ha incidido a lo largo de su alocución, poniendo varios ejemplos, en algunas de las cuestiones más polémicas que han dejado para la hemeroteca dirigentes del PP y de Vox. “¿Cuál es la alternativa? ¿Ortega Smith despreciando a una mujer en silla de ruedas que había sido víctima de violencia de género representa a España? ¿Ayuso poniendo macetas contra el cambio climático se parece a España? ¿Se parece a España Feijóo premiando a los jóvenes con mejores expedientes con una maleta para que se vayan fuera de Galicia? ¿Abascal exigiendo acabar con el derecho de las mujeres a abortar? Yo creo que España es mucho mejor que todo eso. Debemos dar la batalla porque nuestro país se merece lo mejor y porque estoy convencido de que todo eso que he dicho no representa a España”, ha arengado Sánchez a los diputados y senadores del PSOE, que le han respondido con una salva de aplausos.

El líder del PSOE ha anticipado que la crispación de la campaña del 28-M será aún mayor en la de las elecciones legislativas que marcarán su futuro político “La tormenta va a ser tremenda, el aperitivo de suciedad, de insultos, de mentiras que vamos a tener que superar el próximo 23 de julio. Hemos tenido un primer registro el 28 de mayo. Se van a inventar barbaridades, nada es nuevo, están copiando los métodos de sus maestros norteamericanos. ¡Hablarán de pucherazo, sus maestros lanzaron a una turba enfurecida contra el Capitolio en Washington denunciando un pucherazo! Van a tratar de crispar hasta límites insospechados, con el único argumento de que bajemos los brazos y desmovilicemos a las mayorías”, ha advertido.

“La derecha extrema y la extrema derecha están envalentonadas y tienen resortes poderosos, saben a quienes sirven, tienen más medios, más recursos y ningún pudor en lanzar infundios y para traficar con la mentira. Os pido que nos mantengamos tranquilos, determinados, y que respondamos a esa catarata de insultos y de mentiras, con argumentos; y a las falsedades, con datos”, ha proseguido antes de subrayar que “el voto iguala a todos” y, por tanto, el resultado del 23-J “dependerá de lo que vote la gente”. “Vale lo mismo el voto de un conductor de autobús que el del presidente de un canal de televisión, cuenta lo mismo el voto de una cajera en un supermercado que el del presidente de un banco”, ha enfatizado justo antes de su distinción final del PP, que tuvo su precursora en Alianza Popular. “Nuestro partido no lo fundaron siete exministros de una dictadura con la financiación de unos cuantos banqueros. El PSOE lo fundaron 25 trabajadores en un bar de Madrid: 16 tipógrafos, cuatro médicos, un profesor, dos artesanos, un marmolista y un zapatero. Esa es la gente a la que representamos, defendemos y esa es la gente de quien dependemos para ganar al PP y Vox”, ha finalizado, haciendo hincapié en los 144 años de historia del PSOE, en una llamada a las clases medias y trabajadoras a movilizarse en su favor el 23 de junio.

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