Sandra Barneda, de ‘La isla de las tentaciones’ al Premio Planeta


Los grandes premios literarios descubren a menudo a escritores ya breados que permanecen en el portón trasero de la literatura con obras que no llegan a ser conocidas por el gran público. Es el caso de Sandra Barneda, que acaba de quedar finalista en el Premio Planeta, una categoría dotada con 150.250 euros, con su novela Un océano para llegar aquí. Y aunque la periodista y comunicadora ya tenía una trayectoria literaria tras de sí, cinco libros desde que publicó el primero en 2015 Reír al viento, parece nueva en el ruedo para los menos enterados. Mientras la primera parte de 2020 fue un período en el que su presencia mediática fue más tibia, la vuelta del verano ha llegado como un huracán para la comunicadora, que se ha vuelto a poner al frente de uno de los programas más esperados de Telecinco, la segunda edición de La isla de las tentaciones, y ahora ha rozado el máximo galardón del Premio Planeta, uno de los mejor dotados económicamente en España y lanzadera de grandes éxitos de ventas.

El premio le llega como un fantástico regalo atrasado de cumpleaños. Barneda cumplió 45 años el pasado día 4 y nada podría haberle hecho más ilusión que ver reconocida su labor más callada y menos conocida como escritora. Lo dejó claro durante la ceremonia de entrega del Planeta en el Palau de la Música, a la que hace 20 años acudió como periodista y en esta ocasión lo hizo por videoconferencia debido a la pandemia y a encontrarse en cuarentena tras dar positivo en covid, aunque aclara que lo está pasando con síntomas leves. “Hace mucho tiempo que escribo. Escribo para reinterpretarme, interpretar el mundo, para contar y contarme cómo me gustaría que viéramos el mundo”, dijo durante el evento.

Sandra Barneda estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona, hizo sus pinitos en series de televisión, condujo programas informativos y, más tarde desembarcó en Telecinco donde desde hace 13 años es una de sus presentadoras estrella, pese a los rumores que la han acompañado durante el último año que especulaban sobre que su brillo en la cadena se estaba apagando. La Noria, El Gran Debate, El Programa de Ana Rosa, durante tres veranos, el debate de Gran Hermano Vip o Supervivientes han sido los programas que han precedido al que conduce actualmente y que tiene pendiente a casi 2,8 millones de espectadores cada día de emisión.

En su vida privada Barneda es celosa de su intimidad, disfruta del campo y de los paseos con su perro y muestra un poso serio por el que a veces se la ha cuestionado en redes sociales según el tipo de programa que presentara. Algunos de ellos la han mostrado más libre que nunca y aunque ella misma se define como “la chica seria del entretenimiento”, se la ha podido ver bailar, reír y hasta besar frente a las cámaras a la que ha sido su pareja durante los últimos años, la colaboradora televisiva Nagore Robles. Durante una entrevista con EL PAÍS en diciembre de 2018 se refirió a su abierta declaración sobre su homosexualidad con unas palabras con las que se abrió en canal: “Detrás del miedo está el mundo. Cuando lo superas te quitas una pesada mochila y es como… ¡una exhalación!”.

Rehúye de las etiquetas, no quiere situarse detrás de ninguna, pero sí ha conseguido que su libertad reconquistada le permita no sentirse intrusa en la literatura, situarse como abanderada del feminismo y la diversidad y no sentir ninguna vergüenza por su relación con los realities ni pensar en ellos como un lastre si el futuro pasa por volver a presentar informativos u otro tipo de programas más serios. “El prejuicio es muy pobre de espíritu. No te define tanto lo que haces como cómo lo haces. El qué es solo una carcasa”, dijo Barneda a este periódico. “Lo que importa es dejarte llevar por la curiosidad y mantener la coherencia. Cuando trabajas o te vas de copas tienes distintos códigos pero eres la misma. Puedo volver a un formato más serio. Ya lo hice”.

Por eso afirma que le resulta sencillo transitar también con naturalidad entre la televisión y la literatura. La obra que la ha convertido en finalista del Planeta es “una historia de reconciliación, que habla de las pérdidas y de nuestros muertos. De secretos familiares, de las medias verdades que nos alejan. Nos muestra el camino de la vulnerabilidad y la aceptación”, explicó Barneda durante la ceremonia celebrada el jueves. Calificó su novela de “arriesgada” por tratar un tema tabú: “la muerte y cómo nos lleva a desnudarnos”. La protagonista del libro es Gabrielle (un nombre neutro, un guiño andrógino) que tras el fallecimiento de su padre vuelve al pequeño pueblo en la sierra de Gredos (Ávila) donde creció. Todo transcurre en 49 días, el tiempo que necesita un alma para reencarnarse según las creencias budistas. Su vida se transformará con “acontecimientos que sacudirán su alma y corazón”, avanzó Barneda, que también aclaró que no es autobiográfica, algo que suele perseguir a los escritores cuando además son personajes populares.

El otro estigma es sentir la persecución del calificativo de intruso como escritora. Barneda no lo ha experimentado pero sí ha reconocido que le han dolido artículos de otros escritores que admiraba en los que han tratado de forma despectiva a quienes denominan escritores mediáticos. “Los mediáticos permiten que la industria del libro siga activa y se puedan pagar adelantos a escritores de otro tipo”, argumentó Barneda en 2018. “Estos libros siempre han existido, hay espacio para todos. El prejuicio es de acomplejados”, concluye.

Durante años Sandra Barneda blindó su privacidad, un entorno en el que incluía su orientación sexual. Pero desde hace años ha dejado fluir su compromiso en ese terreno: “Soy más consciente de que se puede aprovechar la fama para aumentar la conciencia colectiva”, afirma la presentadora. “Creo que tengo la necesidad de trasladar el mensaje de que cuanto más diversos, más ricos somos”.

La periodista que se declara “directa, pasional y anclada a la realidad por su familia y sus amigos de toda la vida”, se ha implicado directamente en la defensa de los derechos de las mujeres y la comunidad LGTBI. “Durante mucho tiempo me negué a ser abanderada de nada”, afirma Barneda, “pero hay mucho camino por hacer. Si normalmente no me callo por ejemplo en la defensa de los animales, ¿cómo me voy a callar por algo que me afecta y, sobre todo, ¿cómo me voy a negar a mí misma? No expongo mi vida pero reconozco que me hace muy feliz que me pregunten con normalidad dónde está mi chica, porque es un signo de que pueden compartir o no mi criterio pero lo respetan”.

Cuando aún le queda tiempo entre la literatura y la televisión recurre a sus aficiones, entre las que se encuentran los animales, los viajes, pasear por su barrio, hacer deporte y escaparse al campo para reencontrarse con la naturaleza. Sandra Barneda tiene más imágenes para ti.


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