Trucos para ‘vitaminar’ el móvil cuando va demasiado lento

Tres chicas manejan sus teléfonos móviles.
Tres chicas manejan sus teléfonos móviles.Getty Images

No hay un único motivo pero, con el paso del tiempo, algunos móviles parecen ralentizarse hasta el punto de resultar exasperante su uso. Prácticamente todo el mundo se ha encontrado aporreando con el dedo una pantalla que no responde en su iPhone o Android, por no hablar de los reinicios espontáneos o, peor aún, que el dispositivo se quede como un ladrillo. Cuando esto sucede, ¿ha llegado el momento de adquirir uno nuevo? La bueno noticia es que, en la mayoría de las ocasiones, no es necesario renovar el modelo, sino que puede recuperarse el rendimiento siguiendo unos sencillos consejos.

Tanto Android como iOS, la plataforma que mueve el iPhone, son sistemas operativos muy sofisticados y que gestionan de forma eficiente y totalmente autónoma los recursos. Sin embargo, en ocasiones, es necesaria la intervención del usuario para que el dispositivo recupere la velocidad con la que salió de fábrica. La instalación de aplicaciones, no mantener un orden en el sistema de almacenamiento y tareas que se quedan colgadas pueden ser los responsables de esta ralentización. Una serie de consejos ―para una y otra plataforma― pueden ayudar a corregirla.

Qué hacer si se tiene un dispositivo Android

Reiniciar el dispositivo. Esta recomendación es aplicable tanto para iPhone como para Android y es el viejo recurso que los informáticos conocen bien: apagar y encender resuelve buena parte de los problemas en informática, y si notamos que el móvil va lento, este será el primer paso. Google es el primer consejo que da en la página de soporte de Android. ¿Cuál es la magia reparadora de un reinicio? Básicamente se fuerza el cierre de procesos que hayan podido quedar enganchados y porque se libera la memoria. Un reinicio debe ser siempre el primer paso a dar antes proceder a remedios de mayor calado.

Evitar instalar aplicaciones que prometan “acelerar” el dispositivo. Puede resultar tentador instalar aplicaciones mágicas disponibles en la tienda de aplicaciones que prometan acelerar el dispositivo. Sin embargo, a veces el remedio es peor que la enfermedad: “en la mayoría de los casos, lo único que hacen es cerrar las aplicaciones abiertas o en segundo plano”, explica Christian Collado, editor del blog sobre temática Android, andro4all. Este cierre de aplicaciones, como veremos a continuación, puede resultar contraproducente.

No forzar el cierre de aplicaciones. Se trata de un hábito muy arraigado y que todavía se sigue practicando con asiduidad: deslizar con el dedo hacia arriba la aplicación para cerrarla en la creencia de que el móvil irá más ligero es un error. De hecho, esto ha sido explicado en numerosas ocasiones por los máximos responsables de la plataforma, que sigue recomendando que sea el propio sistema quien gestione sus recursos sin intervención humana.

Desinstalar apps que no se utilicen. Si forzar el cierre de aplicaciones puede resultar contraproducente en el peor de los casos, desinstalar aquellas que no se utilicen puede agilizar el sistema. Según Collado, al hacerlo “se liberan permanente los recursos, permitiendo al sistema y al resto de aplicaciones funcionar con mayor soltura”.

Optar por versiones ligeras de determinadas aplicaciones. Algunas aplicaciones van evolucionando en correspondencia con móviles cada vez más potentes y ágiles, y esto hace que determinadas apps terminen por moverse de forma pesada en el sistema. Una alternativa a ello consiste en instalar versiones lite (ligeras) de las aplicaciones que dispongan de ellas, como Facebook Lite o Messenger Lite.

¿Y si el problema afecta a un iPhone ?

Nuevamente: no forzar el cierre de apps. Apple siempre ha sido muy insistente en lo relativo a forzar el cierre de aplicaciones: iOS es muy eficiente en la gestión de los recursos y la intervención humana no aporta nada. Craig Federighi, el máximo responsable de iOS en Apple, fue rotundo al responder a un cliente que le planteaba la duda: no es necesario hacerlo. ¿Sería recomendable hacerlo en algún caso? Apple indica claramente que debe hacerse únicamente cuando la aplicación se queda bloqueada y no responda a los comandos del usuario.

El reseteo cobra importancia también en el iPhone. Julio César Fernández, director académico de Apple Coding Academy, insiste en la necesidad de reiniciar el iPhone si se percibe que este va lento. “Algunos procesos en segundo plano se pueden quedar en bucle o el sistema no puede anularlos”, explica. “Si se acumulan varios, se puede ralentizar el equipo”.

Atentos a la batería. Este experto advierte de que los usuarios del iPhone deben echar un ojo al porcentaje de capacidad de la batería si perciben que el dispositivo va lento. Apple explica esta relación en la página de soporte del dispositivo: si la capacidad de la batería se reduce, es posible que se ralenticen ciertos procesos. Fernández explica que Apple considera que cualquier iPhone con una batería con capacidad inferior al 80% , en relación a la que tenía cuando era nuevo, se considera como “pendiente de reparación”; si ese es el caso, lo conveniente será sustituir la batería en una tienda autorizada. Para saber la salud de la misma, basta con ir a Ajustes/Batería/Salud de la batería: ahí se puede saber el porcentaje actual.

Vigilar el espacio de almacenamiento. Los iPhone, por su arquitectura, requieren de una memoria de almacenamiento para poder gestionar las tareas sin ralentizarse. “Cuando el dispositivo se queda con menos de 1 GB de espacio, podría quedarse sin memoria de almacenamiento y hacer que vaya lento o a trompicones”, explica Fernández. En este sentido, conviene echar un ojo a aplicaciones como WhatsApp o cualquier otra app de mensajería en la que es fácil que se acumulen fotos o vídeos innecesarios. Apple permite eliminar ficheros de gran tamaño e incluso desinstalar apps que no se usan de forma yendo a Ajustes/Almacenamiento del iPhone y siguiendo las recomendaciones que se propongan.

En definitiva, las recomendaciones aplicables a ambas plataformas se reducen a reiniciar el dispositivo ante los primeros síntomas de ralentización, no forzar el cierre de las aplicaciones, vigilar el almacenamiento y evitar acumular aplicaciones que no se usan. Y por último, la bala de plata que recomiendan encarecidamente todas las plataformas: mantener el dispositivo actualizado a la última versión siempre.

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