El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aseverado este martes que el estrecho de Ormuz, situado en el centro del foco de tensiones de la guerra en Oriente próximo, abrirá “muy pronto” o Irán recibirá “un golpe muy duro” y, entonces, el mismo se abrirá igualmente.
“El estrecho se va a abrir muy pronto, o recibirán un golpe muy duro, y entonces el estrecho se va a abrir”, ha sostenido el mandatario en una entrevista para la cadena Fox poco después de haber sugerido que este mismo martes el estratégico enclave que conecta los golfos Pérsico y de Omán podría estar abierto.
De ese modo, el jefe de la Casa Blanca ha amenazado con que “si vuelven a echarse atrás, les va a caer una buena”. “Lo saben, lo entienden. No tengo otra opción. No pueden tener un arma nuclear, es muy sencillo”, ha espetado, vinculando el tránsito por el estratégico paso con el programa nuclear iraní.
A renglón seguido, el magnate republicano ha vuelto a jactarse de que cuando Estados Unidos se disponía al lanzamiento de un “ataque tremendo” hasta el punto de, ha defendido, ser “el mayor desde la Segunda Guerra Mundial”, la República Islámica lo llamó para pedirle hablar, tras lo que habría suspendido esos supuestos bombardeos.
“Nos encaminábamos hacia un ataque tremendo, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, y me llamaron y me dijeron, muy educadamente: ‘Por favor, ¿podemos hablar? ¿Podemos hablar?’. No querían. Y yo les dije: ‘Sí, podemos hablar. Vamos a resolverlo, de una vez por todas’”, ha narrado el inquilino de la Casa Blanca.
Sus palabras llegan en un momento en el que su Administración ha expresado confianza en alcanzar un acuerdo esta misma semana, si bien Irán se ha limitado a describir como “positivas” conversaciones con las autoridades de Omán –país situado al otro lado del estrecho de Ormuz– sobre la gestión del tránsito en la zona.
Con información de Europa Press.
