Un encaje de bolillos


Ahora que todo está parado resulta imposible hacer previsiones sobre cuándo podremos recuperar la normalidad. Mientras tanto se hacen conjeturas y poco a poco se esclarecen algunas situaciones que pueden aventurar un futuro más despejado. Me estoy refiriendo al calendario que permita la disputa de la Copa, esa final que nos tiene en vilo y que la afición de la Real no quisiera perderse. Pero por lo que se va escuchando, no es la prioridad de los mandatarios para llegar al encaje de bolillos. Quieren salvar la Liga.



La Real Academia de la Lengua define lo del encaje de bolillos como “una tarea difícil y delicada”, y en eso le veo al presidente federativo cuando ve la luz al conocer que la UEFA retrasa un año la Eurocopa y libera fechas en mayo y junio que, en caso de que el virus lo permita, podrían albergar competiciones ahora paralizadas. El punto de partida es el principal enigma porque, aunque ya se hable de arrancar a primeros de mayo, es más un deseo que una posibilidad. Suponiendo que así sea, costará encajar octavos de final, cuartos y semifinales de la Champions y la Europa
League, antes de las finales ya colocadas en la última semana de junio.


Rubiales
abre la posibilidad de ir más allá de junio pero él mejor que nadie, como presidente de AFE que fue, sabe que el 30 de junio es el final legal del curso y que muchos contratos terminan ahí. Jugar con futbolistas sin contrato es inviable y no son pocos los que estarían en esas circunstancias, terminando su carrera o comprometidos con otros equipos. Así que meter, además de Champions y Europa
League, los once partidos de la Liga y la final de Copa generan muchos dolores de cabeza por las pérdidas económicas que acarrean. Ingresar es lo que les preocupa.

Números rojos

La crisis económica que se viene generando desde las medidas necesarias para controlar la pandemia afectan a la sociedad en general y, por supuesto, también al deporte profesional, que es de lo que nos ocupamos aquí. Ya hay equipos que, al verse mermados en sus ingresos anuncian medidas drásticas en sus plantillas. Un problema tan grave como el que tenemos encima ha cortado la generación de ingresos, especialmente los que llegan desde la televisión, con contratos exagerados que llevaron a los clubs a elevar tanto sus presupuestos que en cuanto ha venido la crisis los ha metido en números rojos. Quien más quien menos ya se preguntaba lo que sería de muchos clubs si algún día las televisiones dejaran de aportar lo que es buena parte de sus presupuestos y llegamos, tristemente para ellos, a un momento en el que ante la ausencia de espectáculos que emitir, el agujero de sus economías hace tambalearse a quienes gastaron sin miramientos más de lo que tenían. Por eso vemos a los dirigentes apresurados en recuperar una normalidad que solo depende de un virus que ya ha penetrado en el seno de varios clubs, cada vez más, y que empeoran la salud de nuestro fútbol y del deporte en general.

Si lo económico apunta a catástrofe, es una pena que la Real haya visto cortada su gran racha deportiva, con diez triunfos en doce partidos. Un vistazo a temporadas anteriores nos indican que sus 46 puntos en 27 jornadas están en los parámetros de ir a Europa. La Real fue cuarta con dos puntos menos que ahora y sexta con dos más. Ahí andamos

La profesionalidad que se les supone a los futbolistas ofrece garantías de que mantendrán su preparación en casa, pero sin entrenamientos conjuntos complica retomar la competición cuando se pretende. El futuro sigue complicado y Real y Eibar han terminado por suprimir también los entrenamientos hasta que pase todo. Solo faltaba…




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