Vídeo | La vieja industria gallega que se apaga


La grúa Carola sigue en pie. Una enorme estructura de color rojo que sirvió desde el año 1957 hasta el cierre de los Astilleros Euskalduna en 1987 para ensamblar las piezas a los barcos que se construían en los muelles de Bilbao. Hoy es la última prueba de que antes del museo Guggenheim, el área de Abandoibarra y la margen izquierda de la Ría fueron otra cosa.Si se sigue el curso de la Ría hacia el mar, también en la margen izquierda, tras Barakaldo y antes de llegar a Portugalete, está Sestao. Allí estaba La Naval, allí sigue estando. Los que no están son sus trabajadores. Más de 100 años de construcción de barcos que han terminado en un concurso de acreedores “a la espera de que algún inversor con un proyecto industrial serio puje y vuelva a la actividad”, concreta el alcalde del municipio, Josu Bergara (PNV). En sus años de esplendor hasta 5.000 trabajadores pasaban por sus instalaciones, asegura el regidor de esta población de 27.000 habitantes.La Naval es la prueba de que el proceso de desindustrialización que comenzó en los ochenta aún sigue llevándose empresas por delante. Aunque los trabajadores de este astillero no estén de acuerdo, el impacto en la sociedad no es el mismo. “En los ochenta, más de la mitad de los bilbaínos vivíamos de manera directa o indirecta del impacto de la actividad siderúrgica y portuaria”, asegura Natividad de la Puerta, doctora en Historia Económica. Cuando toda esa actividad se empezó a venir abajo, el paro en el País Vasco superó el 20%. Ahora es el segundo mejor dato de España, con un 8,7% de tasa de desempleo, según la última EPA del primer trimestre del año en curso.El alcalde y la historiadora hablan de múltiples factores a la hora de abordar la caída de la industria en la zona tanto en los ochenta como ahora, pero ambos coinciden en uno: la deslocalización por la competencia de Oriente. O lo que es lo mismo: que hacer barcos en China sale más barato.De las fábricas a los museosSi los ochenta fueron dramáticos para la industria en la Ría, es difícil imaginar que pasados los años el sector sea hoy la cuarta parte de la economía vasca, y Bizkaia constituya la mitad del PIB de la comunidad. Para colmo, las inundaciones de 1983 devastaron la zona. “Ese fue el punto de inflexión” cree Jon Ruigómez, director del Itsasmuseum, el Museo Marítimo de Bilbao, que se erige donde estuvo Euskalduna.La infraestructura portuaria de Bilbao se traslada al puerto exterior situado entre Santurtzi, Zierbena y Getxo. Allí se construye el espigón de Punta Lucero en los setenta y a partir de ahí se va ampliando lo que popularmente se conoció como superpuerto. “Esa obra permite que el puerto de Bilbao sea un puerto de referencia en el arco atlántico”, concluye la historiadora Natividad de la Puerta. Y además, permite liberar los terrenos del centro de la ciudad. “Se ganan espacios de oportunidad para la ciudadanía, para el sector terciario, para generar empleo y para poner a Bilbao en el centro del eje cultural europeo”, resume Ruigómez. Y así, donde antes había una serrería, ahora está el Museo Guggenheim y en esa zona, también se ubican el Palacio de Congresos Euskalduna, el Museo Marítimo, el Museo de Bellas Artes o la Torre Iberdrola.Pero que esos espacios se aprovechen de esa manera y que ello contribuya al desarrollo económico también es fruto de una serie de factores. “Yo creo que tener una hacienda propia sí que influye, tienes los intereses más cercanos”, opina la doctora en Historia Económica. “Hay otras zonas, como Galicia, en la que se desarrollaban otros tipos de construcción naval y no han tenido la capacidad de reacción que aquí se ha podido tener. También que haya empresas que hayan apostado por quedarse aquí en lugar de deslocalizarse”.El futuro industrialToda esta industria que nació gracias a que el hierro vizcaíno, carente de azufre y fósforo y especialmente adecuado para la fabricación de acero mediante el convertidor Bessemer en el siglo XIX, se va desplazando hacia el exterior de la Ría y cambia de piel en el interior de Bilbao. Pero en las zonas intermedias de la margen izquierda, como Sestao, su transformación es más lenta. “El futuro es una mezcla entre la industria tradicional, más vinculada a sectores maduros, la que apuesta por la innovación y los servicios y las empresas más comerciales”, vaticina el alcalde. En Sestao eso tiene nombres propios, ITP Aero, empresa de fabricación de materiales para aviones; Euskal Forging, que fabrica anillos laminados para rodamientos de aerogeneradores, y Vicinay Cadenas, líder mundial de elaboración de cadenas para plataformas petrolíferas. “Entre las tres aportan unos 1.000 puestos de trabajo”, estima Bergara. Además está prevista la llegada de Costco, la segunda mayor cadena de distribución del mundo, el próximo año, con la promesa de la creación de 300 puestos de trabajo.Mientras, Bilbao sigue apostando por la misma fórmula. La antigua península de Zorrotzaurre, hoy isla tras la apertura completa del canal de Deusto, es uno de los últimos espacios industriales de la Ría. Sin embargo, un proyecto iniciado en el año 2001 pretende convertirla en el Manhattan vizcaíno. Un espacio de 840.000 metros cuadrados en los que el plan de financiación público-privada promete “vivienda accesible, áreas de implantación empresarial no contaminante, numerosos equipamientos sociales y culturales, así como de amplias zonas de disfrute ciudadano”.


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