Y ahora, ¿qué dirán de Ceferin?

Danny Makkelie, uno de los árbitros de confianza de la UEFA, fue el involuntario centro de atención de la semifinal de Champions que disputaron este martes Real Madrid y Chelsea, dos de los fundadores de la Superliga europea, después del terremoto de este controvertido proyecto y de las constantes amenazas del presidente del máximo organismo futbolístico europeo, el esloveno Aleksander Ceferin, especialmente hacia el club blanco.

Cualquier fallo de Makkelie que hubiese perjudicado a la entidad que preside Florentino Pérez habría sido interpretado como una represalia de la UEFA, y más después de los tres escandalosos penaltis que le hurtaron al Barça, otro de los grandes promotores de la Superliga, en la semifinal de la Champions femenina contra el PSG, el club que preside Nasser Al-Khelaïfi y uno de los mejores socios de Ceferin.

Sin embargo Makkelie, policía de profesión e hijo de un infante de marina, no solo no perjudicó al Real Madrid sino que le echó una manita con un arbitraje ‘hogareño’. En el gol de Karim Benzema hubo una clara falta previa de Casemiro al apoyarse sobre Azpilicueta, por lo que el tanto del delantero francés no debió subir al marcador.

Makkelie, que tuvo miles de ojos sobre él, sufrió la presión extra que suponía dirigir un partido al Real Madrid en unas circunstancias muy especiales. El neeerlandés, que no estuvo acertado en el apartado disciplinario, mostrándose muy benevolente con Casemiro y Marcelo, cometió un grave error al no anular el 1-1 que acabó con los infundados miedos de numerosos aficionados merengues que temían un arbitraje anti-casero tras escuchar el discurso amenazante de Ceferin, un tipo que no es la Madre Teresa de Calcuta pero tampoco el diablo, aunque no ha dejado de echar ‘fuego’ por la boca tras el fallido ‘motín’ de 12 de los grandes de Europa.

Seguramente el empate del Chelsea provocó una sonrisa en Ceferin tras ver el partido por televisión desde su casa. El dirigente esloveno, que se ha mostrado indulgente con los clubs ingleses por el ‘caso Superliga’, es consciente de que el conjunto del multimillonario ruso Roman Abramovich le puede ahorrar el ‘trago’ de ver al Real Madrid el próximo 29 de mayo en la final de Estambul y acabar así con la morbosa posibilidad de tener que entregar la ‘Orejona’ a los blancos si se proclamasen campeones de Europa por decimocuarta vez en su historia.

El Chelsea está más cerca que los blancos de la final, por aquello del valor doble de los goles en campo contrario, pero todavía resta la vuelta en Stamford Bridge y todo puede pasar. Con LaLiga cada vez más cuesta arriba para los de Zidane, la Champions es el clavo ardiendo al que se agarra este Madrid para no cerrar el año en ‘blanco’. Esto sí que debería dar más miedo al madridismo que el ‘malvado’ Ceferin.


Source link