Y ahora se quejan del césped de La Cartuja…

Todos se las prometían muy felices con el cambio decidido por la UEFA con el beneplácito de la Federación Española de Fútbol. El organismo dirigido por Ceferin quitó los cuatros partidos de la Eurocopa a San Mamés, los tres de la fase de grupos de la Eurocopa y uno de octavos de final, para dárselos a La Cartuja a falta de mes y medio para que diera comienzo el máximo torneo continental por selecciones. Entendían que allí el combinado estatal se encontraría muy arropado tanto desde la grada como desde la propia ciudad.

España jugó ayer su primer partido en el estadio sevillano, que ha acogió las finales de la Supercopa y las dos Copa jugadas en abril, la del día 3 correspondiente a la temporada 2019-20 y la del 17 al curso 2020-21. El combinado dirigido por Luis
Enrique empató a cero goles ante Suecia en su estreno en la competición, un resultado inesperado, pero el propio entrenador asturiano, los jugadores e incluso el director deportivo de la Federación no quedaron nada satisfechos de un aspecto importante para la práctica del fútbol: el estado del césped.

“Es difícil jugar en un campo así. Los jugadores se han quejado en el vestuario. Necesitamos que el césped esté mejor. El campo no ha ayudado, los jugadores tenían complicaciones para el control. No es una disculpa es una realidad”, explicó el asturiano en los micrófonos de Telecinco.

La queja la reiteró José
Francisco
Molina un poco después. “El campo estaba más lento de lo normal. Estaba irregular. A nosotros nos viene bien el césped en perfecto estado. Este no lo estaba”, dijo el técnico federativo.

Lo cierto es que esto no les hubiera ocurrido en San Mamés. El terreno de juego del Athletic acostumbra a ser una alfombra, muy dado para los equipos como la selección que hacen de la posesión y las transiciones unas de sus principales armas para desarbolar a los rivales de turno.


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