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30 años del atraco arbitral al Sant Andreu en Lugo

Hace 30 años, un 28 de junio de 1992,  CD Lugo y UE Sant Andreu se jugaban el ascenso directo a Segunda División A en el Ángel Carro, donde el equipo catalán sufrió un histórico atraco arbitral. José Japón Sevilla (Coria del Río, Sevilla, 24-3-1959), árbitro de aquel célebre partido, ignoró un penalti de libro a Ramon Maria Calderé, exjugador de Barça y Real Betis, y lo expulsó por entender que lo había simulado. La impotencia y rabia del equipo catalán por frustrarse su sueño de militar en la categoría de plata provocó que el defensa Gaspar López Rogles, ‘Puncho’,  le propinara al colegiado una patada en los testículos al final de un encuentro con bronca monumental en los vestuarios del estadio lucense.

Corría el minuto 20 del primer tiempo y en una jugada embarullada en el área del Lugo, el balón fue a parar a las botas de Calderé, absolutamente solo. El exbarcelonista esperó un poco, tal vez demasiado, pero cuando iba a marcar fue empujado desde atrás por Jorge, autor precisamente del 1-0 para los gallegos. Penalti claro…pero la sorpresa llegó de forma inmediata cuando Japón Sevilla, cerca de la jugada, expulsó al de Vila-rodona,  que había visto tres minutos antes una tarjeta amarilla, tras mostrarle la segunda al interpretar que había simulado. Un error garrafal del colegiado que fue decisivo para que el entonces equipo entrenado por Jordi Gonzalvo viera cercenadas sus ilusiones de ascenso.


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José Japón Sevilla, árbitro andaluz de aquel partido de ascenso a Segunda División A en junio de 1992, ignoró un penalti de libro al exbarcelonista Calderé


A pesar del duro golpe, el Sant Andreu se rehizo y logró empatar en la primera jugada tras el descanso. Lo consumó el delantero Antonio Rueda, al aprovechar un taconazo de Alex. Pero la alegría catalana duró apenas seis minutos. En un despiste defensivo, el central Alvite anotó el definitivo 2-1 con un testarazo, tras una falta colocada por Montoto, que terminó llevando a los lucenses a la división de plata, donde los gallegos militan en la actualidad. 

Nada más acabar el partido, Japón Sevilla tuvo que ser protegido por la Policía Nacional para salvaguardarle de los indignados jugadores del Sant Andreu. Al colegiado le llovieron los insultos y también una patada de Puncho en sus partes nobles. La reprobable acción del entonces defensa cuatribarrado fue reflejada en el acta arbitral. «Al finalizar el encuentro, el jugador número 5 del San Andrés (Gaspar López Rogles) me propinó un fuerte puntapié en los testículos necesitando asistencia médica. Asimismo, los números 15 (Manuel Muñoz Huertas) y 16 (Pedro Gálvez López) se dirigieron a mi en tono insultante diciendo: ‘Eres un cabrón y un hijo de puta'».

Puerta destrozada del trío arbitral

Adjetivos como «chorizo», «ladrón», o frases del calibre de «estás comprado», y «has jugado con el pan de nuestras familias…» se dejaron sentir también con fuerza ante la puerta destrozada del trío arbitral, que tardó cerca de hora y media en salir del habitáculo. 

«Ha sido un atraco tremendo, de metralleta. Además, uno de los liniers se reía continuamente de mí y me decía que no íbamos a ganar», denunció en aquel momento el defensa Juan Díaz. «Nos han robado descaradamente», incidía el capitán Hans. Calderé, con los ojos enrojecidos por las lágrimas derramadas, se preguntaba una y otra vez «si la actuación del árbitro fue por dinero o protagonismo». 

Por su parte, el abatido técnico cuatribarrado, Jordi Gonzalvo, también explotó al término del encuentro en el Ángel Carro. «Hubo negligencia y robo a mano armada; nos eliminó el árbitro. No pitar penalti en la falta a Calderé y, encima expulsar a Ramon Maria, no tiene nombre», lamentó una y otra vez.

El Sant Andreu, actualmente en la Tercera RFEF (quinta categoría del fútbol español), estaba presidido en aquella época por Josep Vivancos y tenía de mecenas a Joan Gaspart. El histórico dirigente del Barça durante un cuarto de siglo no dudó en afirmar que «me alegro de no haber ido a Lugo, pues ahora estaría detenido en comisaría».

Puncho, indultado

El Sant Andreu recurrió a los Comités para que se repitiera el encuentro, aunque sin éxito alguno. Al menos Puncho, cuya agresión a Japón Sevilla le podría haber acarreado una suspensión entre 15 partidos y un año,  tuvo la fortuna de ser indultado con motivo de la reelección de Angel María Villar como presidente de la Federación Española de Fútbol, el 30 de junio de 1992. Una medida de gracia que se aplicó a todos aquellos jugadores, directivos e instalaciones deportivas que en su día fueron sancionados por los órganos disciplinarios de ámbito estatal.

Japón Sevilla, un empleado de banca que llegó a aquel Lugo-Sant Andreu como árbitro número uno de Segunda B de la campaña 91-92, subió a la categoría de plata junto al equipo lucense. Un escandaloso penalti no señalado y una expulsión que también clamó al cielo lo auparon al recuerdo eterno al lado del Miño. «Calderé me dijo de todo menos bonito. Cuando tomé la decisión de pitarle falta en contra es porque me parecía que se había tirado. Después, cuando pude apreciarlo por la televisión, vi que había un posible penalti que no pité. Es una de las muchas jugadas que pueden pasar en un partido. En este caso tuvo más trascendencia porque iba en contra de los intereses del más poderoso», rememoró hace unos años el sevillano en una entrevista con el diario ‘El Progreso’.

También evocó la agresión de Puncho. «Los hechos sí estuvieron denunciados, pero la Policía, en su afán de protegerme, me llevaba agarrado por un brazo y un jugador del Sant Andreu, un tal Puncho, en una acción muy cobarde porque se protegió entre la gente, me dio una patada en los testículos que me dejó casi sin sentido».

Años después, Japón Sevilla terminó arbitrando en Primera División, donde siguió acaparando titulares después de señalar seis penaltis en un partido. El Oviedo-Valladolid de la campaña 1995-96, dirigido por el andaluz, entró en la historia del campeonato nacional por señalar dos penas máximas a favor de los asturianos y cuatro por parte pucelana. Se transformaron todas. Aquel duelo, que también tuvo dos expulsados, acabó con un marcador de escándalo (3-8) y cinco de los goles visitantes los anotó Peternac.

Japón Sevilla fue descendido a Segunda División en la temporada 1999-2000, pero al cumplir la edad exigida en la categoría se tuvo que retirar del arbitraje. Su gran víctima en Lugo, Ramon Maria Calderé, entrena en la actualidad al Jarabacoa FC de la República Dominicana. Tres décadas después, la herida en el histórico club barcelonés sigue abierta.

 




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Neto

Soy Neto, creador de LaNetaNeta.com Me apasiona leer y aprender, disfruto escribir y compartir publicaciones interesantes con el publico.

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