Dos científicos vinculan una mayor gravedad de la covid al ADN heredado de los neandertales

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El científico sueco Svante Pääbo en una imagen de 2014.
Svante Pääbo, el hombre que obtuvo el primer genoma de una especie extinta y provocó una revolución científica al demostrar que nuestra especie se cruzó con los neandertales, ha ganado el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2018.

El jurado resalta en su acta que “Svante Pääbo ha abierto un nuevo campo de investigación, la paleogenómica, que ha hecho posible conocer la evolución reciente de numerosas especies, incluida la humana”. “Particularmente relevante es la secuenciación del genoma de los neandertales y el hallazgo de que genes de estos y otros humanos extintos forman parte del acervo genético de la humanidad. Sus descubrimientos obligan a reescribir la historia de nuestra especie”, añade.
Pääbo (Estocolmo, 1955) es el mayor experto mundial en la recuperación de material genético de seres humanos que vivieron hace decenas de miles de años. En los años 80 del siglo pasado dejó su carrera como investigador en biomedicina para volcarse en algo que era una locura para la mayoría de sus colegas: extraer ADN de una momia egipcia. Fue el comienzo de una aventura científica que ha durado décadas en las que el laboratorio de este médico y bioquímico perfeccionó las técnicas de extracción, lectura y ensamblaje de material genético de organismos cada vez más antiguos. En 1997 su equipo presentó el primer genoma mitocondrial de una especie humana extinta, el neandertal, y en 2009 logró el primer borrador de su genoma completo, lo que demostró, entre otras cosas, que la especie humana más cercana a la nuestra tenía la capacidad de hablar. El estudio del genoma de esta especie que habitó Europa durante cientos de miles de años y se extinguió hace 40.000 ha desvelado sorpresas impensables, como que se cruzaron con los Homo sapiens y tuvieron hijos fértiles, por lo que todos los humanos no africanos llevan unas gotas de ADN neandertal en su genoma. En ese legado genético hay tanto variantes adaptativas para resistir mejor el frío o fortalecer el sistema inmune como también otras que aumentan el riesgo de sufrir ciertas enfermedades.
El actual director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) también ha sido el primero en descubrir a los denisovanos, un grupo de humanos totalmente desconocidos, a partir del ADN extraído del diminuto hueso de la falange de una niña que vivió en una cueva de Siberia hace más de 40.000 años. Fue la primera vez que se descubría una especie extinta no a través de sus huesos, sino de su material genético, todo un terremoto en el mundo de la paleoantropología.

Svante Pääbo, a la derecha, junto a Marco de la Rasilla, en la Cueva de El Sidrón (Asturias), en 2007. Carles Lalueza-Fox

“Es un científico puntero que ha conseguido que el análisis del ADN antiguo pasase de ser algo anecdótico a cambiar el estudio del pasado”, resalta el genetista Carles Lalueza-Fox. El investigador del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra comenzó a colaborar con Pääbo en 2005 después de que su equipo consiguiese extraer ADN de un neandertal de la cueva de El Sidrón (Asturias). El análisis de los neandertales de esta cavidad, junto a los de Vindija en Croacia han sido esenciales para obtener el genoma de esta especie.
El perfeccionamiento de las técnicas de análisis para evitar todo tipo de contaminación y el avance de la tecnología para leer y ensamblar fragmentos de ADN extraídos de los fósiles ha acabado funcionando como una máquina del tiempo con la que el equipo ha logrado viajar al mundo hace 400.000 años para analizar la genética de los homínidos de la sima de los Huesos de Atapuerca. Usando las mismas técnicas otros equipos han conseguido analizar ADN de caballos de hace 700.000 años, el récord actual de antigüedad.
“Pääbo ha dominado el campo desde sus comienzos y lo sigue haciendo, todos los fósiles de neandertal que se descubren en el mundo pasan por su laboratorio para intentar extraer ADN, lo que explica su enorme especialización”, explica Lalueza-Fox. A sus 63 años, el investigador puede tener aún grandes descubrimientos por desvelar, por ejemplo leer el genoma del hombre de Flores, el llamado hobbit que vivió hace unos 18.000 años en Indonesia, una zona muy cálida que plantea un enorme reto, ya que el ADN se descompone rápidamente si las temperaturas no son lo suficientemente bajas. “Si alguien tiene que intentarlo es él”, señala Lalueza-Fox.
El científico sueco se ha impuesto entre 38 candidaturas procedentes de 17 países. El jurado estaba formado por 17 miembros (11 hombres y seis mujeres), como Miguel Delibes de Castro, Ignacio Cirac, Cristina Garmendia o Teresa Rodrigo. El premio tiene una dotación económica de 50.000 euros. El año pasado recibieron el galardón Kip Thorne, Rainer Weiss, Barry Barish y la colaboracióon científica LIGO, por el descubrimiento de  las ondas gravitacionales. Los tres físicos recibieron el Nobel de Física cuatro meses después.


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