el alimento que compras en el supermercado y deberías desterrar para siempre

Cuando vamos a hacer la compra, hay un alimento que nunca no suele faltar en la cesta: el yogur. Nos resulta muy útil en nuestra vida diaria ya que podemos tomarlo en cualquier momento y lugar. En los supermercados podemos encontrar una variedad muy amplia de yogures, para todos los gustos. Sin embargo, tal y como alertan los especialistas, la gran mayoría no son saludables.

Saber qué yogures sí son saludables es  muy sencillo: tienen un sabor ligeramente ácido. Pero la realidad es que hay muy pocos yogures que cuiden nuestra salud, porque casi todos los que venden los supermercados contienen azúcares añadidos y son ultraprocesados. Los especialistas señalan que los ingredientes que contienen anulan los beneficios que debería proporcionar un yogur natural.

¿Por qué los yogures no son recomendables en la dieta?

Los profesionales de la salud detallan una serie de razones por las que los yogures no deberían formar parte de nuestro plan de alimentación. Solemos pensar que se trata de un alimento saludable, pero nada más lejos de la realidad.

Toda nuestra vida hemos visto anuncios que nos dicen que los yogures son una fuente de calcio y, por lo tanto, cuidan los huesos. También nos los daban cuando éramos pequeños y teníamos dolor de tripa. Son reclamos que nos han llevado a pensar que son buenos, pero la gran mayoría son ultraprocesados.

El principal problema del que alertan los especialistas es que al yogur natural le añaden ingredientes para mejorar su sabor y textura, pero esto hace que empeoren notablemente sus cualidades nutricionales. En el caso de los yogures, el ingrediente más perjudicial es el azúcar que se utiliza para restarles acidez.

Teniendo todo esto en cuenta, los profesionales de la salud señalan que el yogur es un alimento completamente prescindible. Destacan por su alto contenido en calcio, pero este micronutriente también se puede obtener de otros alimentos, como el brócoli.

Yogur y leche fermentada

Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) explica lo siguiente: «Los lácteos son una fuente esencial de proteínas y calcio, y por ello, es importante consumirlos a diario. Pero si no te gusta el sabor de la leche, puedes optar por tomarte un par de yogures o leches fermentadas. Estos dos productos tienen, además, alguna que otra ventaja añadida: incluyen bacterias beneficiosas para el organismo y su porcentaje en lactosa es menor que el de otro tipo de lácteos».


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