El virus condiciona a la Real

La segunda semana completa de preparación en la Real se vio virulentamente alterada en el ecuador de la misma al detectarse el miércoles el tercer positivo de un futbolista de la plantilla, tras los de Aritz
Elustondo y otro compañero en los análisis PCR y serológicos previos al arranque de la pretemporada. Con el engranaje de la puesta a punto a pleno rendimiento -estamos prácticamente en el ecuador de los 28 días de entrenamientos previos al inicio de Liga de los que dispondrá la Real-, el tercer contagio supuso un radical cambio de planes, al tener que suspender la gira portuguesa y sus correspondientes amistosos. Pero, por encima de todo, supuso la constatación, si es que no existía ya, de que el COVID-19 condiciona por completo la vida de la Real que, necesariamente, está obligada a aprender a convivir con el virus. Al igual que el resto de equipos de Primera División.

El tercer positivo notó síntomas el martes y el miércoles no entrenó

De momento, el equipo retrocedió ayer a los entrenamientos individuales. Por la mañana todos los empleados volvieron a pasar test PCR tras conocer que un tercer compañero había dado positivo y, a continuación, se ejercitaron de forma individual. La Real dispondrá hoy de los nuevos resultados y, aunque con la debida prudencia, no esperan más positivos. El último futbolista infectado experimentó algún síntoma el martes por la noche, lo comunicó y el miércoles ya no acudió a Zubieta lo que podría haber evitado un mayor contagio. El club saldrá hoy de dudas definitivamente.

La realidad que manda en el fútbol español en estos momentos es que la cifra de positivos es elevada -el Getafe dio a conocer ayer seis- lo que en Zubieta, de momento, ha supuesto volver al protocolo de higiene y seguridad más severo, el que se aplicó en los primeros días de entrenamientos tras el confinamiento, allá por mayo.

Los jugadores ayer volvieron a llegar cambiados de casa y, tras entrenarse de forma individual, se metieron en su coche para regresar a su domicilio a ducharse. A lo sumo pudieron llevarse la comida en un túper a su casa. Hoy volverán a trabajar de esta manera pero la coyuntura puede volverse estructural. No se descarta que LaLiga extienda esta rutina de precaución a la temporada oficial, con el fin de salvaguardar la disputa de la competición.

El nuevo protocolo, aprobado

De hecho LaLiga ya ha aprobado el nuevo protocolo sanitario de vuelta a los entrenamientos y la competición y, según adelantó el miércoles el diario AS, es muy probable que algunas de las medidas que forman parte de la fase más estricta se apliquen también cuando comiencen a disputarse los partidos, previsiblemente dentro de dos semanas.

A diferencia de lo que ocurrió en el tramo final de la pasada temporada, siempre según el diario madrileño, el nuevo ‘modus operandi’ permite a los clubs organizar sus propios viajes, si bien lo que pretende ante todo es limitar al máximo el uso del vestuario, convencidos de que las casetas son zonas de alto riesgo de transmisión y de que al aire libre se limitan mucho los contagios. De esta manera, los futbolistas tendrían que acudir cambiados desde casa o su hotel de concentración incluso a los partidos, lo que obligaría al equipo visitante a regresar al hotel después de los encuentros. Lo habitual hasta ahora es que al término de los encuentros el autobús se desplazara directamente al aeropuerto para volar en chárter de vuelta a casa. En el caso de los entrenamientos, durante la temporada el uso de los vestuarios también será limitado, organizándose turnos de un máximo de siete futbolistas y utilizando las duchas de manera alterna. El uso de la mascarilla dentro de la caseta será obligatorio en todo momento.

LaLiga conmina a los futbolistas a limitar al máximo sus horas de ocio y anuncia que, además de llevar a cabo pruebas PCR semanales en todos los equipos de Primera, también efectuarán más de 100 pruebas médicas a lo largo de la temporada.


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