Hamilton juega con todos


Lejos de contentarse, Lewis Hamilton quiere más. Huele la ‘sangre’ de sus presas, sus rivales de Ferrari y un Valtteri Bottas que no está a su altura, y va a machacar. Lo hizo ayer en carrera, tirando al máximo sin necesidad de ello. Hubiera ganado de todas formas reservándose, y pese a haber empujado con un gran ritmo, la enorme superioridad de su monoplaza queda clara en el momento en el que el pentacampeón del mundo admite que utilizó la carrera de ayer para “experimentar” con su W10.

“Estoy constantemente moldeando el coche hacia lo que yo creo que es la mejor configuración. Podía haberme quedado con 5 segundos (de ventaja sobre Bottas) y mantenerlos, pero quería seguir mejorando. Como tenía ritmo era una oportunidad para descubrir como equilibrar mejor el coche y la gestión de los neumáticos. No pude hacerlo en la última carrera”, desvelaba el de Stevenage ante las televisiones. No es que gane fácil, sino que además, puede ensayar. Hamilton pudo así reirse de todos con un coche con el que cree que forma “la dupla perfecta”. Un monoplaza del que el británico no solo se atribuye el mérito de llevarlo a lo más alto, sino además, de mejorarlo carrera tras carrera con sus indicaciones.

“Desde el principio de la temporada he cambiado la actitud del este coche y (los ingenieros) han configurado cosas bajo mi petición y es parte de la razón por la que tenemos lo que tenemos. El equipo depende de lo que yo le diga y son auténticos genios que escuchan y crean algo especial. Creo que nunca hubo una mejor pareja. Estamos condenados a estar juntos”, apuntó.

“Hacemos tanto trabajo que no se ve y es bueno que la gente lo sepa. Trabajo más duro de lo que lo hacía cuando llegué y los chicos lo hacen también. Si pudiera trabajar un poco más quizás pudiera ser más rápido”, añadió un Hamilton que amenazó además con mejorar en la ‘qualy’: “Estoy aprendiendo de los neumáticos de clasificación y seré más fuerte en ‘qualy’ en las próximas carreras”. Avisados quedan todos, mientras en Ferrari siguen sin encontrar el rumbo. “Los Mercedes eran demasiado rápidos”, decía Leclerc. “Hay que trabajar”, agregaba Vettel. Y en el mismo Mercedes, Bottas, hundido por la paliza de su compañero, seguía soñando: Hamilton ha sido más rápido que yo hoy y no he podido igualarlo. Tengo que entender qué puedo hacer mejor para la próxima carrera. No es invencible, eso lo sé, y tengo que trabajar duro”, expresó


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