Irving y Durant se pegan un tiro en el pie en su proyecto con los Nets


El despido de Kenny Atkinson como entrenador de los Brooklyn Nets vuelve a poner de relieve la importancia de la conexión entre los jugadores estrella y los cuerpos técnicos en el deporte profesional. Si no existe un cierto grado de entendimiento, el éxito será difícil de conseguir, y eso es precisamente lo que ha llevado a la franquicia neoyorquina a despedir al mejor entrenador de su historia reciente.

Despedir a tu mejor técnico, que te ha situado en posiciones de playoffs sin contar con las principales estrellas del conjunto, no parece una idea que responda a una lógica de baloncesto puro. De hecho, responde a la lógica de Kevin Durant –ausente todo el curso debido a una lesión en el tendón de aquiles– y Kyrie Irving –que ha disputado solo 20 partidos–, que han sido vitales en el adiós de Atkinson, como confirmaron varias informaciones de los medios estadounidenses.

Según explicaron fuentes de la franquicia a The Athletic, KD y Kyrie “jamás conectaron con Atkinson” y había la creencia en el seno de la franquicia de que “no tenían interés de jugar para él cuando los Nets volvieran a ser un equipo completo la próxima temporada”. La decisión se precipitó el pasado fin de semana tras la contundente derrota ante los Memphis Grizzlies del miércoles, cuando el técnico y la plantilla al completo se reunieron para limar diferencias sin avanzar posiciones.


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Los jugadores y Atkinson tuvieron una conversación “franca y honesta”, según fuentes de la franquicia, tras la cual los responsables del equipo decidieron que lo mejor era cambiar de aires en el banquillo. La decisión, de hecho, fue consensuada con el entrenador, que no quería continuar en la banda si su proyecto con Brooklyn estaba ya visto para sentencia. Los Nets, a pesar de todos los contratiempos en forma de lesiones, se habían colocado en el séptimo puesto gracias a la labor de Atkinson, que ha hecho crecer al equipo desde su llegada en 2016, cuando el conjunto contaba con Brook López como punta de lanza.

Falta de entendimiento

Para los jugadores, la comunicación del técnico y su rigidez con los planteamientos tácticos jugaban un papel importante en su descontento general. Según The Athletic, el hecho que significó un antes y un después insalvable fue la decisión de poner a Jarrett Allen por delante de DeAndre Jordan en el quinteto titular. De hecho, Jordan reapareció en ese quinteto con la entrada del entrenador interino designado por la franquicia, Jacque Vaughn. “Cualquier cosa que digáis, lo que digan las informaciones, es mentira”, comentó el pívot sobre el tema. “Los jugadores que estaban aquí le amaban, así que seguro que es duro para ellos. Al final del día, esto es un negocio. Los entrenadores son despedidos, algunos jugadores son cortados o traspasados, ya sabéis”.

El General Manager de los Nets, Sean Marks, descartó también la intervención explícita de los pesos pesados del equipo: “Intervinieron de la misma manera que el resto de los 17 jugadores de la plantilla. He hablado con ellos y les he actualizado sobre la situación”. El GM de Brooklyn confirmó en rueda de prensa que la decisión de cambiar de aires fue consensuada entre él y Atkinson después de varias charlas entre ambos.

Al inicio de la temporada Atkinson tenía claro que estaba en una posición complicada, ya que se había convertido en el entrenador que más tiempo llevaba dando órdenes a un equipo profesional del área neoyorquina, exigente como pocas en Estados Unidos. “Sé que el tiempo se me agota”, comentó en diciembre. “Es un negocio duro, una ciudad difícil, las expectativas están muy altas. Sé que va a llegar mi hora, así que voy a hacerlo lo mejor que pueda hasta que llegue mi hora”. Cuando Atkinson fue despedido, los Nets tenían un récord de 28 victorias y 34 derrotas que les situaba en la séptima posición de la Conferencia Este. Además, en sus cuatro años bajo los focos de Brooklyn, el entrenador se había convertido en el cuarto entrenador con más victorias para la franquicia neoyorquina.

Con Durant e Irving lesionados, Atkinson había explotado el talento de Dinwiddie y LeVert hasta límites insospechados. A pesar de no contar con defensores con solera, los Nets basaban gran parte de su éxito en una defensa rocosa, la octava mejor de la liga al día de su despido. A pesar de no contar con varias de sus piezas clave durante el año, Atkinson había dado un orden y cierto control al juego de los Nets, que sin duda no podían esperar mucho más del año sin la presencia de sus dos astros.

División en el vestuario

La tarea para encontrar sustituto a Atkinson puede ser larga. El caramelo para los entrenadores es evidente: podrán liderar a un grupo que cuenta con dos estrellas de la liga y que aspira al campeonato a pesar de llevar diecisiete temporadas sin ganar dos series de playoffs consecutivas. La clave, probablemente, será convencer a Durant e Irving y en el entorno del equipo suenan ya varios nombres: Tyron Lue, Jason Kidd, los hermanos Van Gundy, Mark Jackson o los actuales entrenadores de Houston y Philadelphia, Mike D’Antoni y Brett Brown, son algunos de los nombres que se han puesto encima de la mesa.

La división entre los nuevos jugadores y los antiguos reclutas de Atkinson parece en el centro de los problemas en Brooklyn. “No tuve conversaciones sobre ‘despedir a Kenny’ con Sean Marks”, explicó Dinwiddie al NY Post. “Así que ni idea, no fui parte de eso”. LeVert también negó haber participado en el despido de su entrenador: “No hice nada, pero tenemos a muchos tipos nuevos este año, así que nunca sabes cómo va la cosa”. Durant, preguntado por la situación mantuvo el silencio por el que se ha caracterizado esta temporada a pesar de seguir de cerca las evoluciones del equipo.

Irving, más volcánico en sus declaraciones, es el principal sospechoso de la mala conexión con su exentrenador, y su reputación hace tiempo que está en entredicho por sus salidas de tono y su rendimiento parcial con el equipo. Con la decisión tomada, a los Nets solo les falta empezar a barajar las opciones de mercado, tanto de jugadores como entrenadores, para conseguir un bloque estable y unido de cara al próximo curso. Con KD e Irving en la plantilla, el objetivo solo puede ser uno: ganarlo todo. De no ser así, el drama está asegurado, y los dramas son el pan de cada día en Nueva York.


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