La paradoja goleadora de Raúl García


Pocos efectivos de la plantilla del Athletic se relacionan tan bien con el gol como Raúl García. Lleva un lustro siendo un puntal en este sentido. Siendo escudero de Aduriz o cuando le ha tocado dar un paso al frente porque las lesiones han mermado al donostiarra. El navarro es un valor seguro y Gaizka Garitano confía plenamente en sus capacidades. Se lo ha ganado. Sin embargo, en las últimas semanas vive una paradoja realizadora.



Raúl García es el pichichi liguero del conjunto bilbaíno con cinco dianas. Aunque no consigue marcar en jugada desde el pasado 30 de agosto contra la Real Sociedad (2-0). El media punta se sacó de la chistera una sutil vaselina desde fuera del área que sorprendió a Moyà. Una semana antes también había visto puerta en Getafe (1-1) con un preciso remate de primeras tras un centro de Capa.

Los tres últimos goles de Raúl han llegado desde los once metros. Valen igual y hay que meterlos. Es un arte y la sangre fría del de Zizur Mayor es oro puro. Es el principal especialista si Aduriz no se encuentra sobre el verde. El último acierto del 22 rojiblanco, ante el Granada (2-0), llegó con suspense. Él mismo provocó la pena máxima y asumió la responsabilidad.

Rui Silva le adivinó el lanzamiento y despejó a un lado. Pero el VAR ejerció de chivato. El portero no tenía ninguno de sus dos pies sobre la línea de gol. Hubo que repetir. A la segunda, Raúl no le concedió oportunidad alguna. Optó por la potencia y logró redimirse del fallo anterior.

También mandó al fondo de la red las penas máximas contra el Alavés (2-0) y el Leganés (1-1). Como sucedió frente al Granada, para inaugurar el marcador. La infracción en el derbi con los gasteiztarras en San Mamés llegó gracias a la tecnología. El árbitro no vio el derribo de Duarte a Williams a las primeras de cambio, pero sí por el televisor. Raúl García anotó a pesar de que Pacheco estuvo cerca de sacar el disparo.

El navarro repitió tres días después en Butarque. Una cita a la que el Athletic llegó encabezando la clasificación. Bustinza cometió falta sobre Larra dentro del área y el colegiado no se lo pensó. Tampoco Raúl García. Convirtió el penalti con un lanzamiento violento ante el que nada pudo hacer Juan Soriano.

En realidad la paradoja con el media punta podría ser doble. Y es que desde que ejerce de nueve en el Athletic, con Williams desplazado a la banda derecha, únicamente ha firmado una muesca. Frente al Granada. Garitano movió las piezas en la 11ª jornada para recibir al Espanyol y ha venido funcionando así desde entonces, salvo momentos puntuales. Raúl ha sido la referencia ofensiva de los leones, liberando a Iñaki, y ha batallado con los centrales rivales, sin embargo se le ha resistido el gol en jugada. ¿Llegará en el Sánchez Pizjuán?


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