La trompeta de Villalibre suena de Primera en el Alavés

La trompeta de Villalibre suena de Primera en el Alavés

“Gracias a Dios y al Barbas”. Nahuel Tenaglia resumía de esta gráfica manera lo vivido en la noche de ayer en el Ciutat de València entre Levante y Alavés. Asier Villalibre, el Barbas al que se refería el defensa argentino, transformó en el minuto 129 de la prórroga el penalti que dio el ascenso al club babazorro a Primera División.

“Estaba con mucha confianza. Es verdad que por la cabeza se te pasa el fallar, pero me gusta mucho tirar penaltis. Esperaba al portero, le he visto que se ha echado al otro lado y ha salido perfecto”, explicaba el propio Villalibre en los micrófonos de Movitar Plus nada más concluir el partido.

El delantero albiazul, sincero y humilde donde los haya, reconocía que “estoy muy contento, el Alavés es de Primera otra vez. Cuando ha pitado el penalti, he tenido muy claro que lo iba a meter”.

Esta temporada no ha sido nada sencilla para el Búfalo de Gernika. Villalibre comenzaba la Liga de Primera como titular bajo las órdenes de Valverde en el Athletic-Mallorca correspondiente a la primera jornada. En el minuto 57 fue sustituido por Raúl García y ya nunca más volvió a tener un sitio en el equipo inicial rojiblanco dentro del torneo de la regularidad. Su concurso liguero se redujo a entrar por un compañero en torno al minuto 80 en cuatro choques más y en Copa fue titular en Alzira y suplente ante Sestao River y Eldense.

Al apenas contar en los planes de Valverde, el Athletic optó por ceder a Villalibre al Alavés prácticamente al filo del cierre del mercado invernal.  El ‘Búfalo’ cierra su cesión en Gasteiz con un bagaje de 20 encuentros, nueve de ellos como titular, superando la barrera de los mil minutos y firmando media docena de goles, todos ellos para ganar. 

En su debut como babazorro hizo un doblete frente al Eibar en Mendizorrotza. En su despedida, puesto que tras su cesión al Alavés regresa al Athletic, el delantero de Gernika firmó el gol del ascenso, resarciéndose así de la clara ocasión desperdiciada en Las Palmas en el choque en el que los gasteiztarras podían haber ascendido de forma directa.

“Gasteiz se merece este ascenso por toda la fuerza y los ánimos que nos han dado en los partidos en casa y lo que nos empujan. Más que nosotros o un jugador en concreto, el que se merece el ascenso es todo Gasteiz, toda Araba, todos los aficionados del Alavés. Esos son los que se merecen este ascenso”, declaró Villalibre antes de partir hacia Levante. Tras tocarle vivir muy a su pesar el papel de villano en Canarias, sus imágenes llorando desconsoladamente al término de aquel choque fueron muy significativas, ahora regresa a Mendizorrotza con la capa de héroe.




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