Momento Laporte

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Cuando Luis Enrique explica su modelo de juego tiende a resumirlo en tres palabras: ataque, presión y ambición. De esta terna de conceptos en la que divide su libreto, el seleccionador español señala a la primera como la más trascendental de todas. El técnico asturiano asegura que cuando piensa en la confección de un once lo primero que medita son las posibilidades que puede ofrecerle en ataque y no solo se refiere a los centrocampistas ofensivos o a los delanteros. El técnico es un convencido de la iniciación del juego desde atrás y de que ello obliga a reclutar a laterales y centrales de buena técnica. Bajo estos parámetros, Luis Enrique instó al presidente federativo, Luis Rubiales, y al director deportivo, José Francisco Molina, a agilizar la nacionalización exprés de Aymeric Laporte (Francia, 24 años) con vistas a la disputa de la pasada Eurocopa. Desde entonces, el central del Manchester City ha disputado todos los encuentros de la Roja al completo, salvo uno contra Georgia (4-0), hace un mes en Badajoz, en el que solo jugó la primera mitad. “Es un chico con carácter, muy competitivo, que ha demostrado su personalidad y su calidad jugando en una posición que no es la suya porque casi siempre lo ha hecho como central diestro. Además, en el campo siempre ayuda al compañero con sus correcciones”, deslizan en la federación. El nuevo fútbol que se impone demanda centrales que con la pelota están obligados a tener el manejo de los centrocampistas. “Los defensas ya no son defensas”, dijo el italiano Chiellini recientemente en referencia al nuevo molde de los centrales.

Como líder incuestionable para Luis Enrique de la defensa española, y más allá de las connotaciones emocionales de medirse a la selección de su país natal, este domingo Laporte se enfrenta a una de las pruebas más exigentes a las que puede ser sometido un central. Le espera el poderoso tridente francés que forman Benzema, Mbappé y Griezmann. “Si Ayme está aquí y ha jugado siempre es porque está haciendo las cosas bien. Es un jugador de altísimo nivel. Lo más importante es tener a este tipo de jugadores porque tienen jerarquía y veteranía”, defiende Mikel Oyarzabal. “Siempre fue un chico muy ambicioso, con 15 y 16 años ya tenía el cuerpo desarrollado, era fuerte e iba muy bien por arriba y eso es muy importante para los centrales. No paraba de decirme que cuándo iba a subir al primer equipo”, recuerda Jabo Irureta, que coincidió con Laporte cuando dirigía Lezama.

Líder en pases

De la Eurocopa, Laporte salió reforzado a ojos de Luis Enrique y la dirección deportiva. Todos resaltaron que en el mejor partido de España, la semifinal contra Italia, fue fundamental en la salida del balón y también en los cruces y en los duelos que impidieron a Italia progresar durante los 120 minutos que duró el encuentro. Laporte terminó la Eurocopa como el jugador de la Roja que más pases dio, 690, con un porcentaje de acierto del 93%. La disputa de una gran competición como la Eurocopa también ha tenido un impacto en su evolución en el Manchester City, donde en este inicio de temporada ha remontado el vuelo tras haber estado cerca de abandonar el club. “Muchos centrales tienen altos porcentajes de pases completos, pero muchos de ellos solo juegan pases simples entre ellos. Las estadísticas de pases progresivos en la temporada pasada por minutos jugados fueron las mejores del equipo del City. Definitivamente puede darnos mucho si se queda”, decía Pep Guardiola tras una brillante actuación ante el Norwich City (5-0) en agosto. Cuestionado, junto a Eric García, por su actuación en la derrota contra el Olympique de Lyon (2-1) en los cuartos de final de la Champions League posconfinamiento disputada en Lisboa, Laporte fue relegado al banquillo el pasado curso tras los fichajes de Ruben Dias y Ake y la resurrección de John Stones. Analistas internacionales que han seguido la carrera de Laporte desde los inicios señalan que siempre fue un jugador que destacó por su condición de zurdo, su buena salida de balón y por su rapidez de movimientos pese a su altura (1,89 metros). Estas cualidades le situaron en el punto de mira de algunos de los grandes clubes europeos. Estos mismo ojeadores apuntan que su fichaje por alguno de los poderosos equipos que le seguían no se dio por una tendencia muy común en los centrales franceses, la de jugar con ciertos aires de suficiencia, lo que les lleva a cometer errores tácticos por despiste o a arriesgar más de la cuenta con la pelota.

Tras pasar por todas las categorías inferiores de la selección francesa y haber sido convocado en tres ocasiones para la absoluta por Didier Deschamps, aunque no llegó a debutar, la renuncia de Laporte a jugar para su país de origen y su reclutamiento por parte de la federación española respondieron a la confluencia de intereses deportivos. España, que ya en tiempos de Julen Lopetegui trató de incorporarlo, necesitaba un central de sus características. La entrada en vigor en septiembre de 2020 de la nueva normativa de la FIFA sobre el cambio de asociación de jugadores posibilitó el trasvase. El jugador, harto de esperar a Deschamps, llegó a la convicción de que las puertas para jugar las grandes competiciones de selecciones se le abrirían de par en par si jugaba para España. La decisión disgustó a Deschamps, que acusó a Laporte de haber maniobrado a sus espaldas. Laporte defendió que le mandó un mensaje que nunca tuvo respuesta por parte del técnico francés. Cuatro meses después de su nacionalización, la final de la Liga de Naciones le ha puesto frente a su país de origen y la temida artillería francesa.

Los Hernández también pudieron jugar para la Roja

El jueves, en la semifinal contra Bélgica, los hermanos Hernández, Lucas y Theo, jugaron por primera vez juntos para la selección absoluta francesa. En el país no se daba un caso similar desde 1974, la última vez que fueron alineados juntos los delanteros Revelli, Hervé y Patrick. Nacidos en Marsella, pero criados en España y formados en la cantera del Atlético de Madrid, club en el que jugó su padre Jean Francois, en algún momento de sus carreras el camino de los Hernández pudo ser el mismo que el de Aymeric Laporte. Antes del Mundial de 2018 y también por las reticencias de Deschamps a convocarle, Lucas Hernández había iniciado los trámites para jugar con la selección española. Incluso llegó a confesar en una entrevista que se sentía identificado con España y que esperaba la llamada de Julen Lopetegui. El exceso de celo de Fernando Hierro, por entonces director deportivo de la federación, evitó un resbalón histórico. Una semana antes de que la solicitud para nacionalizar al mayor de los Hernández español fuera aprobada en Consejo de Ministros, Hierro hizo una consulta a la FIFA.

La respuesta fue sorprendente para el director deportivo, para la federación y para el entorno del jugador. Ni el agente del futbolista, García-Quilón, ni algunos directivos federativos dieron crédito a las noticias que les transmitió Hierro. Irritados y encabezonados, un día después aún insistían en que Lucas, pese a haber disputado un Europeo sub-19 con Francia, podía jugar con España. Solo una carta de la FIFA ratificando que no podía producirse el cambio de asociación, y la propia insistencia del exdirector deportivo federativo de no poner en riesgo el futuro internacional del futbolista, evitaron el error. Al poco, Lucas fue convocado por Deschamps y formó parte de la selección que se proclamó campeona del mundo en Rusia.

En el caso de Theo también existieron coqueteos, aunque nunca llegaron a ser tan oficiales como en el proceso de su hermano. Su renuncia a jugar un Mundial sub-20 con Francia aumentó las sensaciones de que su intención era jugar con España. Como con su hermano, Deschamps tardó en convocarle para la absoluta. Tanto que el ahora jugador del Milan lanzó alguna indirecta al seleccionador francés a través de sus redes sociales. Fue en la pasada ventana de septiembre cuando por fin Deschamps se animó a darle la alternativa, pero no coincidió con su hermano porque este estaba lesionado.

Esta semana, ambos se presentaron en la sala de prensa de Clairefontaine y fueron cuestionados por la competencia directa que protagonizarían porque Deschamps suele utilizar a Lucas como lateral izquierdo. Sin embargo, el técnico galo sorprendió con una defensa de tres centrales (Koundé, Varane, Lucas) y alineó a Theo de carrilero, que concretó la remontada de Francia ante Bélgica (2-3) con un certero zurdazo en el último minuto.</CW>

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